sábado, 11 de mayo de 2013



GALLINA VIEJA...HACE BUEN CALDO 

“No soy un atleta y en la música y el arte en general se supone que deberías mejorar cuanto más envejeces”

La frase es de Eric Burdon, a propósito de su nuevo disco y no puedo estar más de acuerdo. Sobre todo porque él es el mejor ejemplo con su nuevo trabajo, el mejor en muchos años, aunque acabe por pasar más o menos desapercibido. Importan poco el aspecto físico (se le ha quedado cara de…piña) 

Juzguen ustedes mismos
















y la edad (impresiona que  pasen,  tanto él como muchos rockeros ya de los setenta tacos) el rock es una carrera de fondo en la que se puede aportar muchas cosas y sorprender a pesar de la edad. Por eso viene al pelo también ese dicho de gallina vieja hace buen caldo. Veamos unos cuantos ejemplos.

IAN HUNTER


El caso más paradigmático, porque es el más veterano de la terna de la que voy a hablar. La friolera de 74 años cumple el amigo. Ian Hunter lideró a Mott The Hoople en los setenta , con el movimiento glam, que tuvieron éxito gracias a Bowie y su all the Young dudes y dieron la primera oportunidad a Queen, para que les hicieran de teloneros. Luego emprendió una carrera en solitario, en compañía a veces de Mick Ronson que se diluyó para el gran público al empezar los ochenta y ha vivido una especie de segunda juventud (en la medida de lo posible) grabando regularmente sus mejores discos desde hace más de una década, con su disco Rant, rock and roll clásico con la voz característica que tenía en los setenta, capaz de narrar al tiempo que canta, la mejor habilidad de Hunter, que mejoraría mucho con su siguiente trabajo Shrunken heads. 




Aquí se destapa hablando de todo, del huracán Katrina, de la nostalgia con ironía (I am what I hated when I was young) Una de las baladas al piano a corazón abierto de las más impresionantes que he oído, como read them and weep, rock and roll adictivo como brainwashed… gran disco, además apoyado por una banda de músicos mucho más completa que en el pasado




. El siguiente, man overboard,
no le va a la zaga: un álbum más acústico, en el que la voz está más rota, pero sigue al pie del cañón, con reflexión, rock and roll e ironía: the girl from the office o river or tears siguen siendo grandes temas y man overboard es preciosa.
 Y después de la breve reunión de Mott The Hoople ha vuelto a sacar nuevo álbum, When I´m president, con el tema con más gancho que ha grabado en años, el que da título al disco. Todo ello acompañado de giras en pequeños locales, por Europa y Estados Unidos, con su habitual buen hacer y parece que le queda cuerda para rato, sin preocuparse mucho de sus años, con sus rizos y sus gafas oscuras, a lo Robert Redford, pero menos “cascao”











RAY DAVIES

Ray Davies tardó mucho en librarse de la sombra de los Kinks cuando estos pasaron a estar inactivos por tiempo indefinido. De hecho, es posible que no lo haya dejado de hacer, porque sigue sin librarse de la alargada sombra de la banda, porque sigue estirando el hilo del chicle con cosas como aquel storytelling o el estrafalario experimento del coro. Por eso tardó mucho en debutar en solitario y no le ha dado continuidad, lo que es una pena, porque sigue teniendo cosas que decir. Se ve sobre todo en su disco debut, other peoples lives.


Aquí se ve que como compositor sigue teniendo garra, incluso nos sorprende con una faceta poco explorada, la de superar el desamor, salir adelante. La redención como dice él mismo, que está presente en sus mejores temas, the morning after, after the fall, all she wrote…aunque hay espacio para la ironía habitual marca de la casa, como the tourist o is there life after breakfast y algún experimento como stand up comic.





A other people lives le siguió working man café, un disco que en su primera tirada se regaló con el periódico Sunday times, como dato curioso.

 Un álbum quizás menos personal que el anterior, con un Ray Davies más clásico y Kink, con su visión nostálgica, crítica e irónica: Vietnam Cowboys, working man café (que estaría junto a clásicos como Waterloo sunset) la personal morphine song, basada en una operación y las clásicas de desear un mundo mejor:  peace in our time o hymn for a new age.


Lo malo es que, como he dicho no le ha dado continuidad a una voz que sigue teniendo cosas que decir y ha preferido mirar al pasado. Su último trabajo es un disco tributo con él y diversos artistas del cancionero Kink, demasiado  extraño: Bruce Springsteen, Metallica, los Munford and sons…pero bueno, ahí sigue defendiendo un repertorio magnífico en directo, a pesar de los años e ilusionándonos con una posible vuelta de los Kinks, que se ha enfriado o al menos con la posibilidad de que siga componiendo material nuevo.  A alguien como él, tan mítico, se le sigue esperando.



ERIC BURDON


Empezaba la entrada con una cita suya y es que es el mejor ejemplo: no en vano este año ha grabado su mejor trabajo en muchísimos años, till your river runs dry y ha demostrado que hay que seguir contando con él, pese a que sea muy veterano.
Realmente lleva avisando desde hace más o menos una década, después de mucho tiempo de ostracismo. En el 2004 reapareció con my secret life, donde explora muchos géneros, no solamente el blues o el rock y demuestra que sigue siendo versátil. Le sigue Athens live, un buen directo, en el que no echa mano tanto del cancionero de los Animals. En apenas otro año ya ha sacado un nuevo disco, basado en el blues, el soul y homenajeando a la ciudad de Nueva Orleans, con buenos temas como slow moving train.

Pero todo palidece ante till your river runs dry, 


la sorpresa con la que nos ha regalado.  Lo mejor es que la voz, tan buena,  una de las más evocadoras, la sigue teniendo intacta tantos años después,  a pesar de los años y de los excesos. Además vuelve a ofrecer su faceta de compositor, poco valorada a veces y ahí lo tenemos, esta vez establecido en el blues rock definitivamente,  hablando del futuro del agua (water, vaya temazo, no desentonaría al lado de when I was young) de la casa Blanca o de lo que haga falta, confesiones personales en old habbits die hard, out of my mind, tirando de falsete en the devil and Jesus, el sentimiento de wait un poco de espiritual negro con toques a su etapa con War…fantástico disco, todo ello con una gran producción, a la altura de la gran voz que tiene. Temas que podrá integrar en sus directos en los que a pesar de que está regordete y un poco torpe, siguen siendo de nivel gracias al repertorio y lo que cautiva con la voz.



Son tres ejemplos, hay muchos más, de que efectivamente esto es una carrera de fondo y cuando se tiene calidad, el paso de los años o el ser leyendas que podrían estar de vuelta de todo  no impide que se pueda seguir haciendo música de gran calidad. Debemos seguir dándoles oportunidades a estas “gallinas viejas”

























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