sábado, 8 de marzo de 2014

Festivales rock y España...ese mundo


Un post de desahogo... No soy de festivales y cada día los entiendo menos. No me gusta la sensación de que van a acaparar lo poquito que venga de música de calidad a este país, salvo las bandas más "underground". En plan burbuja económica, incombustibles, aunque algunos no hayan aguantado, la verdad es que la mayoría siguen como si tal cosa. Aquí unas cosas curiosas, recuerdos y opiniones propias y ajenas, de como funcionan en este país (en nuestra línea, casi siempre fatal)  para ofrecer una vertiente crítica... 

El Programador, ese desconocido. 

Hay veces en que es para pensarse quién decide qué grupos y artistas juntar, porque desde luego que se les ocurren cada cosa...uno de los mejores ejemplos fue el año que en el Viña Rock se les ocurrió colocar a Ramoncín, entonces totalmente volcado en la polémica de la SGAE. Ese festival, que tiene (o tenía) un tonillo de rock calimochero libertario, tipo las extintas fiestas del PCE, no se iba a acordar del litros de alcohol y sí del marica de terciopelo (para increparle así) el resultado...no pudo ni llegar a tocar. Pedradas y según dijo él, estrellas ninja contra el escenario. Total, un desastre, que pudo ser peor, que con dos dedos de frente se podría haber evitado. Si total, Ramoncín solamente actúa cuando y donde él lo considera oportuno (o eso dice)

menos mal que no salió en dúo con Teddy...

En 1997 (modo abuelo cebolleta on) personalmente sufrí una de las genialidades de los programadores/organizadores. El festival Rock in Madrid Primero (y último): con un lineup, si mal no recuerdo, tal que así:

Manolo Kabezabolo Porretas, Napalm Death, Bruce Dickinson, Peter Green, Marillion y los Suaves. 



De verdad que es para preguntarse en qué demonios piensa esta gente. En fin: con tanta mezcla de artistas variopintos, la cosa no salió tan mal, salvo por la impaciencia de los fans de Yosi y cía, que se cabrearon porque no salían sus ídolos a tocar la de Dolores se llamaba Lola y la emprendieron a pitos con Marillion. Por supuesto fue un fracaso sonadísimo , se perdería dinero a espuertas y nunca se volvió a hablar de una segunda edición.  

Aunque mi favorito será siempre un concierto, no festival, pero para ilustrar el despropósito nos vale, acontecido en el lejano 1980. A alguna lumbrera se le ocurrió mezclar a Mike Oldfield con los Ramones. He encontrado como recogía el periódico el País la noticia. Ya entonces se lo tomaban a cachondeo: " los Ramones eran los mejores representantes del punk americano, por mucho que allí se llamase nueva ola. Pero eran igual de salvajes y todavía lo son. Igualito, igualito que Mike Oldfield"

Afortunadamente, parece que los porros relajaron el ambiente. Pero tela, tela....

No dar a los garrulos lo que quieren: su banda 

Evidentemente no todo el público que sigue a una banda es garrulo y maleducado con todo lo que no sean sus ídolos, pero hay veces en que te hacen dudar. ¿Por qué no traerlos solo a ellos para un concierto? ¿Por qué organizar un festival o un mini festival con multitud de teloneros que no tienen mucho que ver con esos grupos? Son ganas de complicarse y de poner en un brete a los artistas que sufren las iras de la horda y a su, este sí, sufrido público. El caso más paradigmático será siempre el de Tesla abriendo para Metallica y AC/DC, bombardeados literalmente a latas  porque el cantante salió con unos pantalones fucsia no lo suficientemente viriles. Menos mal que los buenos de Tesla corrieron un tupido velo sobre el asunto y no abjuraron de volver a tocar en España.  

En España cualquier sitio es bueno: 

Plantamos unas vallas, un escenario grande, dos pequeños, unas tiendas para vender cerveza, unos retretes portátiles y ala, a tirar millas con un festival nuevo en cualquier parte. Personalmente me hace gracia el famoso Sonisphere getafense, meca veraniega para heavys. Se supone que se celebra en un supuesto  "auditorio John Lennon" que es...un descampado en medio de un polígono industrial. Allí, en pleno verano hispano, bajo el inclemente sol, se encierra a veinte mil personas, a la espera de que salgan los Maiden o Metallica. . algo parecido al Kobetasonik, un monte en las proximidades de Bilbao, famoso por su cómodo acceso para autobuses. La leche. Pero ahí siguen, erre que erre...de momento han sorteado la catástrofe, pero deberían hacer caso del refrán de " cuando las barbas de tu vecino veas pelar..." dos desastres a tener en cuenta: el del monsters of Rock en Zaragoza, en el espacio de la expo del agua, o sea en las afueras, en una larga extensión de terreno infrautilizado por el pelotazo : tromba de agua, un poco de cierzo y festival suspendido. Y el mejor, histórico ya, el Festimad 2005 en el parque de la Cantueña. Ebrios de soberbia por el éxito de las pasadas ediciones del "gran festival alternativo del Sur de Madrid" los responsables lo trasladaron a un secarral en mitad de ninguna parte, que parecía sacado de una película del oeste: solo faltaban las bolas de paja volando. ¿El resultado? 


Con esta versión cañí de mad max, el exitoso festival quedó herido de muerte. Les quedaron un par de ediciones bastante discretas y luego se perdió para siempre. Pero parece que no aprendemos...

Pelotazos muy pocos rockeros y made in Spain 

Que un festival no toque en mi pueblo o ciudad y que no anden enfrascados por ahí los políticos, porque vamos listos. El caso más palpable me parece el de Arganda, en Madrid. Allí el brasileño Roberto Medina, un listo que organizó el rock in Río original y que luego pensó que podría forrarse organizando un festival que llamándose así ni fuera de Rock ni en Río, consiguió levantar, con el apoyo de los políticos locales, una ciudad del Rock en mitad de la nada, con aparcamiento, alumbrado propio...que solo cobra vida cada dos años, cuando se celebra el festival, que por cierto este año no se celebra. El resto del tiempo, es una verdadera ciudad fantasma en medio de la nada. Todo por el módico precio de 24 millones de Euros que es lo que costó el chiringuito a las Arcas autonómicas y municipales...


Si algo sale mal ...siempre puede ir a peor

En España hacemos buena la ley de Murphy. Un ejemplo: el festival Rock in Madrisss. Sí, lo he escrito bien. No contentos con el fiasco del Rock in Madrid, alguien se sacó de la manga un mini festival de nombre ridículo para el 2004, en el palacio Vistalegre. Deep Purple Status Quo, Cheap Trick (45 míseros minutos) y los madrileños Tea. El resultado..aire acondicionado que no funciona, precios de comida y bebida desorbitados, retrasos entre grupos, sonido pésimo de un recinto que no está acondicionado... Total, nuevo desastre y festival para el olvido. Para una vez que llegaba a España Cheap Trick...

La soberbia de la promotora: esto se hace así por mis coj...

Algo recurrente. Para empezar,  las promociones en las entradas. Bonos y descuentos a seis o siete meses vista del evento...sin saber quién va a tocar. Lentejas, si quieres las comes y si no las dejas...y debe funcionar, porque esas promociones siempre se agotan. Luego llega el extremo opuesto: es momento de anunciar el cartel y...¡hala! 


Siempre me acuerdo de este anuncio.Y es que la oferta parece la carta de postres de un restaurante, que nunca sabes con qué quedarte. La cosa llega a extremos casi ridículos, como el Primavera Sound (¿De dónde sale tanta pasta para tanto grupo, por cierto?)  veamos el cartel de este año: 


Me he tomado la molestia de contar, así por encima, todas las bandas: Me salen, en los tres días y medio más de 150. 

¿Estamos locos o qué?  ¿Cómo se puede disfrutar de algo así? ¡Sería difícil aguantar entero la décima parte de un día! Pues ahí siguen, año tras año con esos carteles mastodónicos, llenando. No hay duda de que la música importa cada vez menos o directamente nada. Lo importante es el ambiente, previo paso por caja. En este y el dichoso FIB de Benicassim está más claro que el agua: de hecho si el público nacional se resiente (la crisis también debe haberles hecho daño a los culturetas) se trae a los británicos, que vienen a tomar el sol y a desfasar. Así nos va. 

Luego, encima exigen exclusividad del artista para no tocar en otro festival o en un concierto en el país. Agravio comparativo, cuando fuera de España ese artista actúa en concierto normal durante mucho más tiempo. Pero seguimos tragando

En fin, es como clamar en el desierto. Este verano volveremos a tener hordas de festivaleros lanzándose de cabeza a cada evento...puede haber algunos buenos, el festival de guitarras de Córdoba, los propios veranos de La Villa, el Luna Lunera (que por modesto, han dejado caer), pero no mucho más. Y en mi opinión, entre otras cosas, el triste panorama del rock en directo que tenemos se debe a estos saraos. 



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