jueves, 24 de abril de 2014

te lo recomiendan...ya que nadie más lo hará: Stationary traveller de Camel


los malos me pillaron descalzo
 y escuchando el casette del Stationary, lo reconozco



John MccLane nos trae este abril que ya termina una recomendación del grupo de Andy Latimer: su disco de 1984 Stationary Traveller.


Un álbum muy ochentero en el mejor sentido del término, que intenta unir dos corrientes un tanto opuestas: un rock progresivo clásico con el mundo del sintetizador, de los teclados tan ochentas. Así que no gustó ni a los fans de los ELP más pasados de vueltas ni a los de Ultravox y pasó bastante desapercibido, aunque luego ha ganado adeptos, entre los que me incluyo. 

Me encanta este disco. Alguien me lo prestó con sabio criterio para introducirme en el mundo del camello (Un camello de camel, je, je) y desde luego acertó. Sigue siendo tan especial hoy como en la primera escucha del pressure points. 

Como he dicho es 1984 y Andy Latimer es el único miembro que queda de Camel. Se rodea de músicos de estudio o de su confianza, como Tom Scherpenzel, Paul Burgess, David Paton o el gran Mel Collins del que hablé hace poco y da forma a una historia escrita por su mujer Susan Hoover, con el muro de Berlín como telón de fondo (o acero...)

Y no pudo hacerlo mejor. Si hay un álbum, si hay una música que recoja ese ambiente triste, sombrío, ya pasado del Muro, los dos Berlines y todo aquello es este.Mucho más que el Heroes de Bowie. Con textos cortos muy acertados de Hoover y unos instrumentales que no desentonan: es más, demuestran que Latimer es un gran instrumentista, ya sea de guitarra, flauta, sintetizadores o lo que sea. Habría sido la banda sonora ideal para la fantástica película de la vida de los otros o un documental sin palabras sobre la vida en ese tiempo, en serio. De hecho, como veremos, el vídeo en directo pressure points del año siguiente recoge esa idea, con escenas de ficción intercaladas entre las canciones, algo tan ochentero por otra parte... 

El disco empieza con un instrumental,pressure points. Una guitarra afilada de Latimer marcándose un solo que quita el hipo sobre unos sintetizadores, que te pone en guardia y en tensión. Luego llega refugee, historia de los refugiados del este en el oeste. Crítica breve y certera " I don´t wanna go and I can´t stay. I don´t wanna be a refugee, I just wanna a single guarantee". A continuación Vopos, la policía del pueblo, los jóvenes del oeste que vigilaban el muro. Con ese trabajo de sintetizadores, tan frío, en escala, es como si los tuvieras detrás, pisándote los talones: la parte de can it be a nightmare will you wake up and still be there? pone los pelos de punta.Seguimos con los sintetizadores sobrevolando Cloak and dagger, la fuga: there´s no turning back.Luego viene stationary traveller, un tema que es puro Camel, en el que Latimer sabe equilibrar dos instrumentos tan dispares como el sintetizador y la flauta. West Berlin, mirando al otro lado. Te parece estar allí, sobre el tejado, oteando el horizonte, mientras cae el sol sobre el Berlín oeste. La joya del disco es la siguiente canción, fingertips. Un delicado tema de amor insertado en medio de la historia, con ese solo de Mel Collins al saxo de escándalo. Luego dos instrumentales más, missing y afterword antes de long goodbyes, la despedida, en la que te pones en el lugar de esa chica de la portada, tan inquietante, vagabundeando por ahí, mirando al muro y recordando...uff. Qué maravilla de disco. Y se hace corto... 

Afortunadamente como dije en la gira grabaron en disco y video un concierto en el Hammersmith londinense que lanzaron al mercado como pressure points live, en el que tocaron el disco íntegro. Un complemento más para un disco especial, con una atmósfera de melancolía que ha perdurado por mucho que lo del muro haya quedado muy atrás. 


   

Y por supuesto, a los que en su día no se lo compraron, John Mcclane les dice...


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