miércoles, 25 de junio de 2014

Documentales sobre músicos rock


Hace poco reparé leyendo por ahí, en una cosa curiosa: los dos últimos óscars al mejor documental tenían el rock como trasfondo: este año se lo han dado a uno sobre las coristas que han trabajado con gente como Springsteen, los Stones o Sting y el año pasado se lo llevó searching for sugar man, basado en las peripecias de Sixto Rodríguez. Es un detalle que no me importa mucho en sí, pero que demuestra que el género del "rockumentary" goza de muy buena salud y variedad, cosa que, siendo rara en el panorama actual, quizás haya que celebrar. Por eso se me ha ocurrido hablar de los que he visto en los últimos años, dando mi opinión sobre qué me han parecido cada uno. Supongo que como otras cosas, cuanto más puntos de vista haya, mejor servirán de guía para el que quiera aventurarse con ellos: 


Muy emocionante, me tocó la fibra en algunos momentos. Quién iba a decir que lo sería algo relacionado con el speed metal (a tope, como decían los Gigatrón) y los "masturbadores corre mástiles" que tanto recelo causan en el rockero medio. Jason Becker era uno de esos "hachas", conocido por tocar en un grupo llamado cacophony y sus duelos mano a mano con Marty Friedman, nombre conocido en el mundillo heavy de sobra. Hasta que tuvo la mala suerte de que le diagnosticaran esclerosis lateral multiforme y quedó paralizado, hasta el punto de que solamente mueve los ojos y la boca. Le dieron un plazo de un año de vida. Era 1997. Y aquí sigue. Y tocando...es un documental presentado de una forma muy clásica, cronológica pero está muy bien hecho, con multitud de fotos y grabaciones caseras. Al principio vemos a Jason Becker de niño, de adolescente, donde se revela como un prodigio de la guitarra (hay muchas grabaciones caseras y la verdad es que impresiona verle tocar a los 14 años) como entra en el sello de Mike Varney, toca con Cacophony y al final entra en la banda de David Lee Roth, demostrando que podía ser más que un corredor de mástil y entonces llega la enfermedad. Impresiona verlo perdiendo poco a poco la movilidad y escuchar emocionados a su familia, amigos, compañeros hasta que llegamos a la actualidad y lo vemos en su silla de ruedas, comunicándose con la vista y tocando por el ordenador gracias a su padre, volcado con él. A pesar de todo lo que ha pasado, impresiona verlo intentando sonreír y expresar todo lo que puede con esa mirada, que esconde mucha melancolía de todas formas.





Martin Scorsesse volvió hace unos años al documental musical, con un viejo deseo: hacer uno sobre George Harrison, algo que consiguió después de lo bien que funcionaron los del Blues y por supuesto el No Direction Home. Permite conocer a un músico que, aunque todos sabemos perfectamente quién es, siempre estará a la sombra de Lennon y McCartney (por algo sigue siendo el Beatle silencioso) y que además después de aquellos primeros años setenta pareció disolver su carrera un poco como un azucarillo.Aunque es verdad que  realmente no cuenta nada especial, no aporta nada más a su biografía que la exhaustividad que no ha tenido siempre el personaje. De hecho la parte en los Beatles es la de siempre la "historia más grande jamás contada" que ya nos sabemos. Lo mejor es la última parte, curiosamente la de su enfermedad, el asalto aquel que sufrió y las entrevistas: otra vez Scorsesse hace que los que colaboran se suelten, quieran hablar y saca partido a McCartney,  Eric Clapton. Y sobre todo a Tom Petty y Ringo que son los que más marcados por su recuerdo parecen.

  

Firmado por Peter Bogdanovich, un documental para incondicionales de Petty y los Heartbreakers, más que nada porque Bogdanovich se casca un tostón de cuatro horas, excesivo lo mires por donde lo mires. Curiosamente con uno de los músicos a los que menos les gusta dar "la turra" Eso sí, material de archivo, entrevistas, trozos de conciertos,ensayos y un Petty y una banda de los que te puedes hacer una perfecta idea.  



Tampoco es para tanto el documental, por mucho Óscar que se llevara. Deja hablar  a estas coristas para que cuenten su historia y las sigue hoy en día ( son todas de color y americanas, hubiera estado bien sacar a Tessa Niles por ejemplo para ampliar el abanico  ) más o menos desconocidas  y como complemento ahí están Springsteen o Sting para decir que son muy buenas y que les han ayudado mucho. Y no hay mucho más: salvando las distancias, sería igual que si hiciéramos uno en España sobre las Supremas de Móstoles. 

Posible portada para ese documental...

Lo mejor, por supuesto, ver a Lisa Fischer, un talento descomunal: 








Lo que menos me ha gustado últimamente han sido estos documentales "patrios" aunque esta vez no es porque sean un producto de casa. No voy a opinar sobre música, pero parecen estar hechos para incondicionales de ambos y el del Barón, puede que ni eso siquiera. El de Loquillo, visto por masoquismo, lo reconozco, no es más que un montón de entrevistas al Loco dominándolo todo, dejando algo de hueco para los colegas de siempre. Por supuesto Loquillo aparece igual de altanero que siempre, diciendo lo mismo que siempre y dando a entender que antes de él no había nada y después vendrá el diluvio. En fin. Sobre la película de Barón, que además no está muy bien hecho, intenta seguirlos en su agridulce gira de reunión, que fue un puedo y no quiero con los miembros igual de peleados entre sí que siempre. También vienen a contar los cuatro lo mismo que les hemos escuchado muchas veces. Qué poquito hay de material de archivo y de historia de un grupo tan importante: se lo podían haber currado un poco más 



Cuando salió pensé que sería algo explosivo, con Lemmy haciendo de las suyas...y aunque algo de eso hay, no va tampoco el documental de salidas de madre del líder de Motorhead. Se limita a seguirlo en su día a día por los Ángeles al mismo tiempo que otros artistas aparecen, como de costumbre en estos documentales, para darle jabón a Lemmy. Pero te formas una idea del personaje, que es alguien que ha decidido efectivamente vivir una vida de rocknroll star para bien y para mal y que tiene cierta ironía británica que no le conocía. Al principio va a una tienda de discos y se pone a ver un cd de Pat Benatar...je, je. Por supuesto hay máquinas tragaperras, puñales nazis y tanques de la Segunda Guerra Mundial. Solamente eché en falta la historia  del Travesti francés... 
 Tremendo. Scorsesse decide relatar la primera parte de la vida de Bob Dylan, desde que nace en Duluth hasta que se convierte en una estrella del rock a mediados de los sesenta. Y le queda una obra maestra, completa. Nos formamos una idea del ambiente en el que nació, en el que creció, vemos como se mete en la escena de los cafés del village, visita a Woody Guthrie, se involucra con Pete Seeger en el folk y el movimiento de los derechos civiles...todo recordado por protagonistas de esos tiempos que se animan y te pintan el cuadro de lo que era. Por no hablar de un Dylan que se sienta y se deja llevar tranquilamente, en lugar de salir por la calle de enmedio, como le gusta hacer. La segunda parte, la del éxito es menos interesante, pero ahí sabe también Scorsese meterle mano a  material ajeno, como el de Pennebaker y presentar un resumen de esos años, con un Dylan entre genial y colgado. Y sí, lo del anuncio de estos últimos tiempos, también aparece...





El más famoso de estos años: la historia de Sixto Rodríguez, un oscuro cantautor americano entre Nick Drake y la psicodelia que se perdió a principios de los 70, pero que era una leyenda en Sudáfrica...no sé,tampoco me pareció una cosa tan espectacular para que se llevara ese porrón de premios que se llevó, con el óscar como guinda del pastel. Conocemos un poco a Rodríguez, su música, lo que pudo ser y no fue, que se esfumó después de un par de discos, que se rumoreó que se había muerto, luego vemos a dos sudafricanos que como saben que es una leyenda en su país, montan una página en los primeros días de internet...y descubren que está vivo. Y poco más. Aparece el hombre y recuerda como tuvo unos supuestos cinco minutos de fama en la gira que le montaron estos dos. Lo mejor son las imágenes de esa gira en Sudáfrica, en el primer concierto, la emoción de la gente entre el público cuando sale a tocar el primer tema...son esas cosas que te hacen sentir que la música es diferente, especial. Aunque sea algo tramposo, porque antes ya había tenido su éxito y giras por Australia, algo que no se menciona. En fin, convirtió a su protagonista en el hype del año pasado, concierto en Primavera Sound inclusive y nos dejó la noticia amarga de que su director se suicidaría hace unos meses. 

  


Curioso, simpático, emocionante, sí que lo tiene todo... Con los protagonistas que menos te esperas, porque a ver quién que no fuera un nostálgico del metal 80´s y diría que "die hard" se acordaba de Anvil antes del documental...el caso es que el director, un fan canadiense como ellos, decide hacer un documental con los dos miembros fundadores que quedan y los sigue en su vida en Canadá, con sus trabajos, en sus casas y manteniendo vivo al grupo con músicos que entran y salen, así como en una gira que les monta una fan de Rumanía por Europa y que es un desastre (En España pierden un tren de cercanías en Alicante...) y en la grabación de su nuevo disco (con Chris Tsangarides, de Thin Lizzy a los mandos) que se tienen que autofinanciar, porque las compañias se hacen las suecas. Al final, este par de personajes entrañables tienen un momento de gloria, volviendo al pasado y deciden que seguirán hasta el final. Rock n roll will never die...y la historia continúa, porque el´éxito del documental les permite seguir adelante, seguir grabando y girando con más notoriedad...ya sabéis, metal on metal...
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario