domingo, 24 de agosto de 2014

celebrating the 90´s with the Ayatola: Marta Sánchez, icono erótico y musical


Nueva sección

La fiebre desmedida por los 90, parecida a la que hace unos diez años tuvimos con los ochenta, ha llegado para quedarse.

La prueba: el primer festival íntegramente
 hortera y noventero

Y he visto el peligro claro: El tiempo lo cura todo, nos hace ver las cosas de otra manera nos mostramos más generosos y como nos descuidemos, acabamos reivindicando a Kenny G. Como un genio incomprendido de las secciones de viento. Tiempo al tiempo... 

Por eso no estaría mal dar un repaso a lo que fue, musicalmente, esa última década del siglo XX. Lo que no queremos recordar, claro está. Así que, homenajeando a the Hoff y su último proyecto (icono noventero por cierto gracias a las vigilantes de la playa) empecemos a celebrar los 90 como es debido: abriendo la caja de Pandora y quedándonos con los ojos como platos. Let´s celebrate  

Modesta ella

Qué mejor manera que empezar haciéndolo con el verdadero icono erótico musical de la década, al menos en su primera mitad, nuestra Martita. Que vendrán muchos a decir que ellos solamente se embelesaban con Tori Amos o PJ Harvey. Ya... 

El mío no, ya lo sabéis. No puedo ni he podido nunca con esta mujer: ni me parecía atractiva ni creo que  la haya visto nunca sin hacer o  decir una tontería, con el agravante de querer ir de interesante (por lo que la caga aún más) pero en esos primeros noventa, años de efervescencia hormonal de casi todos los que pasáis por aquí , desde luego mi postura era minoritaria.

Por cierto, el origen de la tirria, lo recuerdo perfectamente: una noche de navidades de 1990


Pues sí, es la primera guerra del Golfo y la comunidad internacional ha decidido atacar a Irak , para que Saddam salga de Kuwait. España, que por fin pinta un poco en el mundo, no va a ser menos y pone su granito de arena. Por supuesto con el toque castizo: a la Royal Navy y los Marines sumamos dos fragatas con soldados de reemplazo. Vamos, con los pobres que están haciendo la mili en España en ese momento y se comen el marrón. Una de las fragatas no llega y la otra, cuando por fin alcanza al golfo Pérsico, recibe por Navidades el apoyo de una delegación de artistas españoles para levantar el ánimo (y con Marta lo que no es el ánimo) y ahí, se planta ella, el mito erótico que puede levantar...el ánimo de toda la alborozada marinería.

                                                     ¿no te bastaba con ir de Madonna? 

El espectáculo es increíble... y a mi tierna edad, ya me pareció inenarrable. Ese ministro de defensa con salvavidas (que casi se cae subiendo por la escalerilla)  ese Raúl Sender haciendo el tonto y Marta, sobre todo Marta abochornando,queriendo ser Madonna sin conseguirlo  en ningún momento con un tema horterísimo. ¡Soldados del amor! pero esto que es... Pero por supuesto, todos los chavales palotes, como se decía entonces, pero palotes, palotes...vaya si se nota. Tremendo cuando se acerca a uno que tan feliz le dice a la cámara, tratando de disimular con todos los compañeros al lado partiéndose la caja " tranquila Mamá, que estamos muy bien aquí todos con Marta"; la leche. Como para que no se te atragantaran los turrones. Vergüenzajenismo to the max (El invento costó 20 millones de pesetas, que en la época, dinero era...)

  Y yo preguntándome... ¿Qué le verían?

                                                     
                                                     el "tiran más dos..."


Costaría entender hoy el nivel de tontería que tenía medio país con la cantante de Olé Olé. El mejor ejemplo, las fotos para Interviú. De repente se filtró por todas partes que Marta iba a salir en cueros en la revista, por no se qué de un supuesto chantaje por unas fotos suyas en actitud comprometida con alguien de Duran Duran (toma ya) y bueno fue increíble:  colas en los kioscos, a gente llevándose el número escondido debajo del periódico... Ese interviú vendió un millón de ejemplares. Repito, UN MILLÓN de ejemplares.
quién sabe, a lo mejor era por el debate de la movida...

 Y dio que hablar mucho tiempo, tanto que al final tuve que ver las famosas fotos (mucho tiempo después: entonces un chaval solamente podía ver el interviú si se lo robaba a alguien mayor, le echaba un vistazo de tapadillo en una peluquería de caballeros o se lo encontraba tirado por ahí al cabo de un tiempo, que fue lo que pasó) Y... tampoco era para tanto...yo me sigo quedando con Sammy Fox, que ésta para los pósters desplegables nunca falla... en fin.
                                                    Lady Gaga...no has invitado nada

 Marta Sánchez marcó tanta tendencia que no había chica esos años que cantando no copiara su estética ( O sea, la de Madonna) En las fiestas de pueblo, cuando tocaba la orquesta (otro clásico noventero que preferimos olvidar) la chica o chicas salían invariablemente teñidas de rubia y peinadas igual que ella, con un mini vestido de látex, escote de vértigo, canalillo y medias de rejilla. Para alegría de los ( ya no tan) chiquillos que daban vueltas por ahí. En mi caso, contaré la anécdota de que en plena actuación de una de esas imitadoras, a alguno del grupito se le ocurrió que nos coláramos por la parte de atrás y nos metiéramos debajo del tablado... para echar un vistazo por debajo de la falda y aunque intenté hacerles ver a los otros que  igual nos pillaban, allí que me arrastró la corriente y la chica nos pilló, claro. Si llega a ser Marta, por como parece que se las gasta, se nos hubiera caído el pelo y se habría acabado ahí mismo el concierto. Menos mal que aquella chica fue mucho más simpática, nos sonrió y se limitó a pedirnos que saliéramos, nos pusiéramos en primera fila para que les enseñáramos a todos... como se bailaba Paquito el Chocolatero. La primera vez que interpreté ese ritual tan hispano fue de alguna manera "gracias" a Marta Sánchez Qué cosas

Aún así en sus días de gloria, Martita tuvo que defender con uñas y dientes su trono de sex symbol española, ya que eran tiempos de segundo destape, el de tetacinco. Empezaban a asomar por todas partes señoritas ligeras de ropa cantando y había que marcar territorio, a base de insinuar pechuga. Los duelos de canalillos con Carmen Russo, una vedette italiana, fueron lo siguiente que me traumatizó...por ridículos: tanto melón empachaba más que gustaba ¡en serio que al final hasta daban un poco de miedo!

Aunque para miedo, su aportación al séptimo arte Sí, Marta protagonizó una película esos años, por llamarla de alguna manera: Supernova

Marta quiso ser punk

Recuerdo ver la promo en la tele y pensar que eso no era bochornoso...lo siguiente. Y visto ahora, es aún peor: 




Madre mía. Pero como volvía  a salir en pelotas, más revuelo. Aunque era tan mala tan mala que ni para eso valía y la película se estrelló. Marta se tomó un tiempo de reflexión, había abandonando Olé Olé, que se le había quedado pequeño y tenía que meditar como enfocar su carrera solista. Así que volvió como artista en solitario (y se cambió de peinado) para seguir facturando éxitos petardísimos que te persiguen en las noches de invierno. El "mejor" seguro que lo recordáis 

                                          Qué oportuna y casual se quita la chaqueta, por cierto...

En fin, el primer cisma entre Marta y el público masculino rockero, que empezó a romper ese absurdo idilio, vendría con su siguiente trabajo, moja mi corazón (tela el título) aunque el que se llevó la peor parte fue un tal... Slash: resultó que Marta se hizo con los servicios del ex Guns, que puso su guitarra en ese tema hortera, salió en la contraportada con la estrella y hasta hizo promoción del disco

Marta iba a presumir de Slash durante todo un año o toda su carrera, pero al rizos con chistera se le echó todo el público rockero encima, con razón y creo que aún no lo han perdonado del todo. No se podían mezclar churras con merinas, hombre.  En el grupito de rockeros "íntegros" de la época hasta dejamos de usar gafas de sol  un verano, en señal de protesta. 

¡Ella la tenía más grande! (la melena )

En fin, los sex symbols musicales suelen ser de vida corta  y la estrella de Marta empezó a decaer a mitad de década, al menos entre su público heterosexual, que no podía estar siempre en celo (o palote) y necesitaba caras nuevas. Le dio tiempo a dar dos últimos coletazos, para nuestra desgracia, eso sí. El primero, su particular visión del género sinfónico/dueto,  anticipándose a Nightwish: 



 y al mismo tiempo su intento de pasarse a las bandas sonoras, que no funcionó. No sé por qué...

En fin, desde hace unos años su carrera está estancada, apareciendo de vez en cuando discos que pasan algo desapercibidos,echará de menos esa corte de admiradores masculinos que ya creciditos, parece que prefieren pasar página y no recordar ese desliz de juventud (en el pecado llevaréis la penitencia) Lo último que sé sabe de ella es que se ha animado a hacer electrónica "seria"


 y que amenaza con emigrar a México y quedarse allí de forma permanente. Pobres manitos, no saben lo que les espera...    




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