jueves, 28 de agosto de 2014

¿Por qué nos gusta Nick Drake?


Parece de perogrullo la pregunta...porque era un músico excepcional, claro. Pero sí  es curioso que goce de tanto  predicamento en el rock, siendo un artista de folk bastante ortodoxo (con su muerte prematura no le dio tiempo a explorar otros caminos) algo que no siempre nos gusta. Pero Nick Drake es un artista de culto, un poco en la línea de otro genio malogrado, Jeff Buckley. Por cierto que los dos tienen un aniversario luctuoso este año: el de los cuarenta y veinte años de sus muertes, por desgracia. Eso también ayuda a convertirse en mito. 

Y sin embargo en su momento no fue un artista que llegara al gran público y su figura después de su muerte tardó bastante en convertirse en la de artista de culto, es curioso. Pero tenía que llegar,  tarde o temprano. Nick Drake era un poeta, un artista que recordaba en sus textos a los poetas simbolistas franceses, pero sin ser terriblemente pedante (intentaremos no volvernos así en la entrada) y prácticamente en todas sus canciones hay verdadera belleza encerrada. 

Descubierto por Joe Boyd a los veinte años en el circuito de las Universidades, las maquetas que había grabado hasta entonces acabarían convirtiéndose en su primer disco, five leaves left. Un disco que contenía time has told me, river man, quizás la única canción que en su momento llegó a conocerse, the Thoughs of Mary Jane o man in a shed. Canciones que hablan personajes que tienen magia o del amor de una manera brillante, casi única. ¿Cómo no conmoverse con frases como "el tiempo me ha dicho que eres un extraño hallazgo, una conflictiva cura para una mente agitada" (time has told me) o "por favor no dejes que en mi mundo siga lloviendo" (man in a shed) 

La falta de repercusión hizo que retrasara algo su siguiente trabajo, Bryter Later, que contenía otra de sus grandes canciones, Northern sky que tampoco tuvo mucho éxito. Aunque aún daría tiempo a que grabara Pink Moon, siempre asociado a la canción que le da título, su última joya. en la que es imposible no ver esa luna rosa, aunque sea en la imaginación ("Lo he visto escrito y lo he oído decir, la luna rosa está en camino y ninguno está a la altura") y finalmente su suicidio, entre trágico y romántico después de su estancia en París, que abrió lentamente paso al mito.

Algo que llega hasta este año, donde, con ese aniversario de su muerte, si no conocéis su carrera os encontraréis una buena ocasión para meteros en ella, porque seguramente se reeditarán otra vez sus tres álbumes grabados en vida y el material suelto que dejó, que también se compiló. Como decía el propio Drake en otra de sus canciones:

"la fama es tan poco sólida como un árbol frutal, nunca florece hasta que su tronco yace en el suelo" 



el estudio casero donde surgía la magia 



inspirándose







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