viernes, 12 de septiembre de 2014

Españoles contra corriente: Buenas Noches Rose la danza de la araña

Uno de los mejores discos de rock que se han grabado en este país, un top ten personal y uno de los que más desapercibido pasó en su momento. 

Se trata del segundo disco de la formación, después de su disco de debut en 1995. El directo y el boca a boca los habían hecho crecer lo suficiente como para que una compañía fuerte se fijara en ellos, en este caso Ariola y les incorporara en su seno. Debía ser el disco que los consagrara como la gran banda de la segunda mitad de los noventa y al menos por calidad lo consiguieron. Aunque las ventas y la repercusión fueron otra cosa...por eso están en esta sección. 

Vamos con la parte estrictamente musical: el disco, detrás de esa portada con tintes republicanos (cuando no estaba tan de moda) es un viaje de blues rock psicodélico, un poco en la onda de los Crowes de Amorica, puliendo la ingenuidad del primer disco y con un cantante y compositor Jordi Skywalker en estado de gracia, al borde del colapso. Aunque empiece con esa intro medio de coña de la araña, pronto nos encontramos con temas desgarrados como madre, la desesperada marrón, que tiene cierto toque a lo Sabbath, guiños al primer disco como campanilla, que fue un single fallido,  no me importa descuartizar en tus manos estimada hermana (presidenta) con su acústica, Hombre de arena...y por supuesto la Bruja, un tema espectacular, con larga intro y sube y baja continuos, con la banda y cantante en estado de gracia, terminando a guitarrazos. Una de las mejores canciones de rock que se han grabado nunca en este país. 

Lamentablemente la historia del disco y su fracaso en llegar al gran público es la misma de siempre: cambios en el sello, pérdida de interés de los nuevos ejecutivos, poca promoción, decisiones poco acertadas...y sobre todo la baja de Jordi Skywalker, que seguramente vio que al ritmo que llevaba no duraría mucho si no paraba el carro y eso es lo que hizo, para volverse hippy y desaparecer muchos años, hasta que ha regresado hace poco, de forma bastante tibia. La banda saldría del sello y grabaría un disco autofinanciado, la estación seca, apoyándose en Alfredo, el guitarrista, pero ya no era lo mismo. La chispa (adecuada) se estaba apagando. Tanto que el grupo no tardaría en deshacerse, convirtiéndose en banda de culto, añoradísima por unos pocos, sobre todo este disco que, por supuesto, lleva descatalogado ni se sabe. 




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