jueves, 11 de diciembre de 2014

celebrating the 90´s with the ayatola: España en Eurovisión, años noventa; guerra de sexos


Eurovisión, ese concurso musical continental, que consiste básicamente en ver quién hace más el ridículo y que acento inglés gastar que debería haber desaparecido hace mucho tiempo, no era tan estrafalario en nuestra década catódica y caótica, todavía podías seguir las votaciones con cierta expectación, cabreándote porque el locutor siempre "adivinara" antes de tiempo para quién iban los 12 puntos... incluso había buenas canciones. Para muestra un botón 



incluso nosotros, que teníamos el cupo hortera reservado, dimos alguna sorpresa agradable, mandando a Helen Hunt antes de actuar en mejor imposible (es que Anabel Conde es igualita) ¡Si casi ganamos! 


Pero, por supuesto teníamos que dar la nota. Después de quién maneja mi barca, después de made in Spain, de Azúcar Moreno enseñando cacha y axila...pues llevamos la guerra de sexos, los clichés hombre/mujer, para enseñar a Europa que éramos doctos en esa materia. Por supuesto, a nuestra manera. Con dos horteradas supinas...y con el maestro Leiva, que siempre salía con la orquesta ¿Sería este hombre un holograma? ¿Un robot a lo Jordi Hurtado? 

todos los años lo mismo, oiga

Empecemos con las damas: en 1993 mandamos...esto:


Madre del amor hermoso...más clichés no se podían meter. La propia Eva Santamaría parece aquí un cliché noventero. Recuerda horrores a la típica chica pizpireta que tira la casa por la ventana un sábado por la noche, se pone su único vestido de fiesta, que le queda mal, se gasta un montón en peluquería, se pinta los ojos (pero solo para disimular las ojeras) y los labios a lo bestia y después de tomarse dos daiquiris y bailar la Macarena, acaba, animada por su grupito de amigas soltando todos los tópicos sobre los hombres habidos y por haber, toda emocionada (si no, no se entienden esos agudos absurdos que mete en la canción) Por supuesto, nos comimos...un mojón. Los 22 de 25 participantes ese año. Eva Santamaría se picó, dijo que no nos votaron porque los jurados eran casi todos hombres, que la suya era una canción original, que se decía sexo en el teto y tenía partes de "rap". Ya, Eva, bonita, lo que tú digas... 

Pero para compensar, para que se viera la otra cara de la moneda en la batalla de sexos, cual programa de furor, justo al año siguiente, en 1994 mandamos al hombre. Al picha brava. Y no precisamente a Julio Iglesias. Ladies and gentlemen, the one and only Alejandro Abad


Terrible y aleccionador. Como dice un comentario en Youtube..." me he mojado toda", jo jo. Este "singer songwriter" a nuestra manera encarna todos los tópicos de que los hombres somos muy malos a la perfección: Que si adulterio, que si le pone la otra pero no deja a la una, que si lo que le va es que le metan caña y se pone palote (y yo creo que al final, metido en el papel, Abad sí se acaba poniendo palote)...todo en plan macarra...aunque parece que Alejandro Abad vaya con dos copas de más, después de ir a una fiesta de disfraces (¿Qué diablos lleva en el cuello?) y decidido a cantar por la nariz. Por supuesto, otro mojón, 21 de 25. 

En Europa no entendieron esta demostración sociológica hispana...bueno, francamente nosotros tampoco. 



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