domingo, 25 de mayo de 2014

cine musical/rockero: lo peor



Hace poco,  en el blog amigo de Mi tocadiscos dual (a su izquierda, en la barra de enlaces) nos contaban que el próximo proyecto de Clint Eastwood como director va a ser  un biopic de Frankie Valli. Leyéndolo, me puse a pensar acerca de ese género, el cine musical  que hablando del rock, parece que no haya término medio: o las películas son muy buenas... o muy malas. Por lo que siempre que te planteas verlas te encontrarás con el dilema de saber qué es lo que verás en pantalla...el riesgo de querer sacarte los ojos o rasgarte las vestiduras (y puede que las dos cosas a la vez) es bastante alto. Bien, para que os forméis un criterio y sepáis olfatear por donde van los tiros en el tema musical rockero, el generoso Ayatola se sacrifica por vosotros, asomándose al lado oscuro y después de una investigación rigurosa que le han puesto al borde de la fatua, os habla de las que él considera peores: os las sirve y desmenuza aquí. Allá vamos.Aún estáis a tiempo de echaros atrás, aviso...

EL FANTASMA DEL PARAÍSO
ojalá no la hubiera vendido
Empezamos fuerte. Película de culto dirigida por un Brian de Palma que se haría enseguida con un nombre en mayúsculas en el cine: Carrie, vestida para matar, el precio del poder... esta es su segunda película, basada en el fantasma de la Ópera de Leroux y el mito de Fausto... un delirio setentero que no hay por donde cogerlo. Veamos. Aquí el fantasma es una especie de Keith Emerson endemoniado rodeado de teclados y cables, que ha perdido la chaveta totalmente, como si hubiera tocado su disco de welcome back my friends siete veces del revés, con un casco de contrarreloj ciclista encasquetado en la cabeza, que después de un desengaño con un promotor desalmado que le roba su obra para dársela a otros, decide sabotear el espectáculo del club que monta el tipo, llamado el Paraíso, donde se puede ver de todo, desde coreografías a lo Grease a Glam, hasta que una chica enciende otra vez cantando la llama en su corazón...

Uff, inenarrable ese Elton John de dueño del club, esas chorradas del personaje del fantasma enloquecido, con voces de personaje del doctor Who, esas actuaciones pasadas de vueltas... todo el mundo sobreactúa y encima parece puesto de coca hasta las cejas. Por mucha cámara dividida, planos extraños y cosas así que gustan a los cinéfilos, esto es un delirio que hace que quieras sacarte los ojos .
"Soy Batmaaaaan"

"Te he dicho mil veces que no toquéis la de la Baba Yaga, coñe.."


KISS MEETS THE PHANTOM OF THE PARK (1978)




Seguimos con los fantasmas, en todos los sentidos. 
de aquí no podía salir nada bueno, os pongáis como os pongáis
Es 1978 y Kiss son ya, por si no había quedado claro, una máquina de hacer billetes, que funciona muy bien. Por seguir haciendo caja y por la afición cinéfila de Gene Simmons, deciden dar el salto al cine, usando el reclamo de la banda más caliente del planeta (entonces) Lo malo es que no esmeraron lo más mínimo y perpetraron este disparate, un telefilm en el que los cuatro miembros de la banda tienen que luchar en un parque de atracciones con unas réplicas suyas, creadas por un científico loco... que parece haberse zampado unos pepinillos con vinagre, gracias a que tienen superpoderes. Cutres, eso sí: rayos, botes imposibles, con unos efectos especiales ridículos. Aparte están esas escenas con Kiss luchando contra karatecas y monstruos clásicos y de repente tocando las canciones del grupo, metidas sin ningún sentido a troche y moche (¡hasta la dichosa Beth tiene su hueco!) todo con una iluminación horrible... y Peter Criss y Ace borrachos y colgados o directamente sustituidos por dobles. Algo profético, por cierto.



XANADÚ (1980)

La conexión rockera (sí, hablo en serio) aquí la ponen Jeff Lynne y la ELO, The Tubes, a saber por qué se metieron éstos en ese lío y Cliff Richard... film que es un vehículo a mayor gloria de Olivia Newton John, es un disparate que tiene el siguiente argumento: una de las nueve musas de la mitología griega (la amiga Olivia, claro) se enamora de un dibujante de portadas de discos y convencen a Gene Kelly en persona para abrir una discoteca...donde por las noches veremos actuar a the Tubes o a Olivia cantando y bailando... en patines (cuánto daño ha hecho eso) después de volver a la vida en el friso de las musas, en una escena demencial. 





                       La madre que me parió 

GREASE 2 (1982)


La secuela de la famosa película con nuestra amiga Olivia es un desastre sin paliativos, más que nada porque es una copia exacta y cutre ( yGrease ya de por sí era cutre de narices) de la primera, sin la gracia (a ratos) de sus canciones, con ese Travolta desfasando. Y es que la banda sonora está más cercana al estilo pop ochentas y fracasa porque sus intérpretes las cantan fallando más que una escopeta de feria,entre ellos la pobre Michelle Pfeiffer que está perdidísima, empezando su carrera (que se pudo terminar allí, como la del resto del reparto) Afortunadamente no fue así, pero nos dejó para la posteridad su cool rider que yo tarareo todavía, con el que le toman el pelo de vez en cuando... " a coool riiiider, a coool riddder"


                                     ou yeah


                       esta también es la leche 

IDOLO DEL ROCK (1984)




Rick Springfield vivió sus años de gloria en los 80, convertido en un verdadero mojabragas gracias a la televisión y al tema Jessie´s girl,  como atestigua perfectamente este vídeo en el que hay más estrógeno desatado que en la corrida de toros solo para mujeres de Jesulín.: 



En fin, esto le permitió cascarse esta película a mayor gloria suya, en la que básicamente Rick pasa de todo y se dedica a hacer de sí mismo, como rock star que no puede conquistar a la chica de sus sueños a pesar de todo. Un peo macabeo en el que lo mejor es la banda sonora, AOR en la línea de su Jessie´s girl, toda firmada por él, claro está 


HARD ROCK ZOMBIES (1985)



Increíble artefacto. Casi no tengo palabras. Los zombies no "nacieron" ayer y en los 80 tuvieron su momento, es más, eran más divertidos y originales que lo de Walkin dead: por eso podían usarse en desparrames como éste. Vamos a ver: el increíble "argumento", no me lo estoy inventando, de la película es el siguiente: en un pueblo perdido de América vive escondido desde hace 40 años Hitler con Eva Braun.Han tenido hijos y nietos, que son unos enanos deformes que se alimentan de turistas incautos, atraídos por una rubia pechugona que los seduce y mata...entoncs al pueblo llega una banda de heavy metal típicamente ochentas, que se pone a hacer el tonto sin venir a cuento antes de tocar y es asesinada por los lugareños. Pero vuelven a la vida como zombies gracias a una pastilla, matan a Hitler y a su familia y sin saber muy bien por qué, ellos y el pueblo entero también se vuelven zombies, hasta que la banda "resucita" y decide poner fin a eso...si tenéis valor, verla. Lo peor es que la banda compone y toca  hard rock en cualquier momento de esa película... y los temas los firma Paul Sabu, una figura importante del hard y el Aor ochentero, que desde luego no se lució lo más mínimo con los temas


                                                           historia del séptimo arte
AL FILO DEL INFIERNO (1987)

lo mejor de la peli...la carátula



Thor Mikl, ese culturista homoerótico metido a cantante heavy, también hizo un sus películas..

¡también tuvo una fotonovela, como Iván!

aunque parezca mentira. Conociendo al sujeto, os podéis hacer una idea de la macarrada que sería. Aquí nuestro amigo y su banda (Tritonz, que hispano y ochentero nombre)  se van a un bosque a ensayar (y pillar cacho) y allí son atacados por unos monstruos del averno...¡ que son igualitos a las marionetas de los aurones, hasta se ven los hilos!
y encima fuman
 todo ello acompañado de hard rock de segunda a cargo del musculitos. El final, un duelo con el diablo in person, inolvidable, con el tipo con pelucón y marcando paquete con un tanga..de tachuelas


SUÉLTATE EL PELO (1988)

Terminemos nuestro viaje delirante con la aportación hispana. Sí, aceptaremos Hombres G como rockeros en plan barco/ animal acuático...la gente conoce más sufre mamón (sí, llegaron a hacer dos y las reeditaron en DVD y todo) que de mala y de lo que nos hemos reído de ella (Ese Summers practicando boxeo, ole) ya  no nos parece tan terrible, pero esta suéltate el pelo...sí que no hay por donde cogerla. Aquí David Summers, es seguido hasta México por una fan que se cuela en el avión, que intenta liarse con él. Hay unas fotos comprometidas y al volver a España se monta un escándalo que da con sus huesos... en la cárcel. Un chantajista tiene la culpa y planea hacer lo mismo..con Toni Cantó. Pero al final se lo impiden los restantes Hombres G que acaban tirando a David Summers sin saber por qué, al río Manzanares en una ambulancia... Inenarrable. 




En fin, si habéis aguantado hasta aqui, creo que disfrutaréis de la película de Clint Eastwood...


I´d do anything for you but (maybe faithfully) I didn´t do that V: Abi Tucker


...o Jodie Cooper













¿Ein? se preguntarán por ahí ¿Y ésta quién es?

O como decimos en este blog...










Bueno, quizás a los lectores avezados en cultura noventera, esta cabecera sí les resuelva las dudas:


Sí, efectivamente, Abi Tucker es la actriz que interpretaba el papel de Jodie Cooper, uno de los personajes de las primeras temporadas de  la serie australiana noventera y de culto (porque la veíamos cuatro gatos) los Rompecorazones (heartbreak high en  la versión original) que Televisión Española emitía todos los veranos por la mañana en esa década...y que yo me tragué de principio a final. Siempre por culpa de una chica, claro

Y la primera fue esta Abi Tucker /Jodie Cooper: 

La serie estaba ambientada en un instituto australiano multirracial y "proletario" y en los problemas que debían afrontar sus estudiantes y profesores. Nada nuevo...la verdad es que a mí siempre me han gustado esas ficciones ambientadas en institutos, sobre todo porque son eso, ficciones que no se parecen en nada a la realidad que hemos vivido. Ahí está su gracia. En todas , siempre se abren dos caminos a seguir: o bien hacer una fantasmada supermega guay tipo sensación de Vivir (si existe un instituto así, yo me cuelo como sea. Total, allí todos los alumnos tenían 30 años) o pasarse de dramático, en la que todo lo malo que puede haber les cae encima a los sufridos alumnos, algo que empezó con el Colegio Degrassi (la etapa en que pasan al instituto fue un desparrame total, que aún me tiene traumatizado: Sida, bulimia, abortos... ¡no lo veáis, por vuestro bien!) y terminando con nuestro "Compañeros" y su Quimi y Valle luchando por su amor, je, je. En fin, aparte está el tema de esas chicas de ficción por las que siempre me colaba, una  de esas que no verías nunca en tu instituto (lo siento chicas, pero era así. ¡tampoco habría un Luke Perry!) de Kelly Kapowski o la otra Kelly, del 90210 (mitos erótico/romántico noventeros que todos hemos tenido, seguro) 
Admito que tuve un póster suyo

y en versión hispana,  a Lara de Miguel (la mítica Sara...vosotros ya sabéis el por qué de mítica)  que eran el reclamo perfecto para que te enganchases a esas series, que la verdad, eran un poco truñete. Pues resultaba que en los rompecorazones, que iban por ese lado dramático, el personaje de Jodie Cooper tenía un trasfondo musical Era un ángel rubio,  una chica romántica pero atormentada, que soñaba con ser cantante de rock alternativo (estamos en 1995 más o menos)  vestida de negro, con los ojos muy pintados y con unas ojeras que te cagas (rasgo noventero, claro). De hecho Abi Tucker, la actriz que la interpretaba, es cantante,  había ganado un concurso de talentos australianos antes de entrar en la serie haciendo rock además y luego grabaría de vez en cuando discos de rock alternativo que no están nada mal.  

Y lo peor que podría reprocharle a Abi/Jodie es que por su culpa o la mía me tragara con entusiasmo, atontado con su música, semejante peñazo de serie, con las consecuencias que eso podía haberme acarreado. Porque tela, tela las historietas que se marcaban en los Rompecorazones.¡Qué dramas! por porner un ejemplo, la suya era un  quiero y no puedo con un novio palurdo que tenía, que dudaba entre su amor y hacerse boxeador profesional. Y digamos que ganaba lo de boxeador y la cosa no acababa nada bien...  Lo dicho, un rollo que hoy no aguanta un nuevo visidonado. Lo único salvable en esa serie era el personaje de Con, el típico macarra contestón que se lo montaba genial, con su club cervecero, su descapotable de segunda y su móvil ladrillo. Yo de mayor sigo queriendo ser Con. O Joey Beremaya, el mítico del sombrero de los Degrassi.
Amo de la barraca, oiga


                        Qué cosas

En fin, cuando salió de la serie la acabé sustituyendo en mi corazón por Anita, otra chica que también estaba muy buen..quiero decir, atormentada, pero no cantaba y la distancia del mundo pre internetero entre España y Australia de la época supuso que no siguiera la carrera musical de Abi Tucker. A lo mejor por eso no soy ahora un profe enrollao a lo Francis Lorenzo en compañeros. Qué le vamos a hacer...

      
Ay Jodie/Abi. Yo sí  habría sido la respuesta para tu alma torturada
revelada en aquellas canciones noventeras...



P.D.  chicas, en serio...¿Qué diablos pasaba en los noventa con las cejas?





Españoles contra corriente: Tahúres Zurdos nieve negra


Nueva entrega de la sección, con el disco que más me gusta de la banda de Aurora Beltrán. Se podría argumentar que lo de a contracorriente con los Tahúres sería algo relativo, ya que gozaron de éxito, sobre todo en esa época de Tahuría/Nieve Negra/Árido/La Caza...pero merecieron, por talento, mucho más y el grupo acabó de tal forma, tirando la toalla de una manera tan abrupta, que la sensación de derrota injusta está ahí. 

Nieve negra era el primer disco que Tahúres Zurdos grababan para EMI. Formados tras la desaparición del grupo todo chicas de Aurora, Belladona (Desde luego Aurora es una verdadera pionera, su grupo fue lo más cerca que estuvimos de tener unas Runaways o Go Gos)  en torno a ella y su hermano Lolo, habían grabado antes un mini L.P, clásico ochentero y un álbum, Tahuría, con una discográfica independiente de Pamplona. Fue el éxito de una noche de amor o muerte ven, las giras y el boca a boca, lo que les permitió dar un gran salto como éste. Y desde luego estuvieron a la altura. 


Siempre recordaré como conocí el disco. Acababan de actuar en unas fiestas locales (eran otros tiempos, sí) y un amigo me dejó el disco. Nada más ver la portada, reconozco que el primer comentario fue " eh, aquí hay una tía cantando, no me fío.." suena fatal, la verdad, pero eran tiempos de adolescente y de oda a la virilidad, en el que las chicas no tenían cabida (ojo, solamente en el plano rockero) y lo que molaba era ser como Bunbury (eran otros tiempos, sí) afortunadamente le dí una escucha y la cosa cambió, vaya que sí. De hecho Aurora se convirtió enseguida en un sex symbol para un puñado de chavales como yo, el único que se podía confesar (supongo que Aurora se reiría ahora si leyera esto, pero es verdad) con esas chupas negras con cremallera noventeras que molaban tanto, como las que llevan todos en la portada . 


Si hubiera aparecido en el 92 94 en algún garito..
.hasta le habríamos tirado los tejos
Pero vamos con el disco. Nieve negra tiene todo lo que eran Tahúres, condensado y en su mejor punto. Esto es,  un rock duro, también clásico, con un montón de influencias notables, tipo Who, Zeppelin, Bowie (recordemos su fantástica versión de five years) apoyado en los textos de Aurora, que además de voz cantante y guitarrista es cuando quiere una compositora fantástica. El hard rock clásico tan de la época de romper o equilibrista, temas lentos y rotos como máscara (Aurora le sabe sacar partido a la voz rota) guiños acústicos excelentes, como el gran juego (con gran solo de guitarra al final) y afiladas palabras, también acústico, otro medio tiempo de nivel. También se permiten el mestizaje centroeuropeo en plan Emir Kusturica, cuando no estaba tan de moda en Arde Europa...pero sobre todo es el disco de Tocaré y Nieve negra, dos canciones fundamentales. La primera es la declaración de amor por la música más bonita que he escuchado (metal, madera se ensartan en mi cuerpo/esas cuerdas gritaron mi nombre, atravesaban tabiques invisibles son mis venas y la música fluye bien por ellas y tocaré hasta que mis dedos sangren) su gran éxito, canción quemada en aires de campamento noventero, pero que no ha perdido su validez. Y nieve negra, inspirada en esa imagen de las bombas atómicas, es una de las grandes canciones del rock español, de hoy y de siempre, un tema fundamental. Esa intro tan sugerente, esa voz de Aurora rompiéndose (la historia hermano la escribí con sangre desde los cuerpos calcinados...)...uff sigue siendo conmovedora. 

oh, tocaré tu siempre me fuiste fiel

Como he dicho, Tahúres tuvieron bastante éxito en los noventa y árido o La Caza fueron grandes discos, con grandes temas como No ("hasta a las lágrimas se les saca partido") o la Caza, pero su estela se empezó a apagar con el cambio de década. Su último éxito fue una versión, excelente eso sí, de Because the night y de repente todo terminó de bastante mala manera, hace diez años justamente. Primero con Aurora metida en la SGAE haciendo declaraciones un poco explosivas sobre las descargas (aunque evidentemente a un grupo como Tahúres, no tan fuerte en ventas como para aguantarlo, les hacían polvo) y luego con la separación tras un disco en directo, tras el que no quedó gran cosa. Apariciones de Aurora intermitentes (está delicada de salud y por eso espacía mucho sus discos y giras ) sobre todo, parece una ironía, en esas giras con Barricada y Rosendo (artistas que arriesgando mucho menos que Tahúres disfrutan de un estatus y un respeto mucho mayor) y ni la más mínima posibilidad de volver con Tahúres de momento. Una pena. Merecieron muchísimo más, pero mucho: Para mí son uno de los grupos grandes, pero grandes de este país
de los que se cuentan con los dedos de las manos y desafortunadamente, no los tenemos en activo. Se les echa mucho de menos...






sábado, 24 de mayo de 2014

Discos de carretera y manta: John Hiatt:bring the family



Icono eterno







Otra sección, ahora que se acerca el verano y algunos afortunados podrán salir a la carretera como debe ser, vehículo, compañero/a dormida en el asiento  carretera por delante, a ser posible la Ruta 66 o sucedáneos parecidos (esto se va pareciendo a una canción de Loquillo, sí) y discos de banda sonora, puestos de principio a fin, para dejarte embargar por las sensaciones...nada de hacerse Madrid/ Benidorm en menos de cuatro horas con los niños atrás viendo un dvd de Dora la exploradora y la suegra haciéndose pis...para empezar, palabras mayores: el bring the family de John Hiatt

"Agárrate bichejo and have a little faith in me...




Un poco de historia lo primero, por si acaso. En 1987 John Hiatt volvía prácticamente a la vida, saliendo de un pozo muy oscuro, profesional y personal. En lo primero, su carrera, que ya tenía casi quince años por entonces, no había despegado, pese a lanzar un disco como Riding with the king. Geffen lo había despedido y se había planteado tirar la toalla. En lo personal, había superado una adicción dura al alcoholismo. Entonces los astros parecieron alinearse para darle una nueva oportunidad, la definitiva. Parece que la canción emblema have a little faith a me resume la historia del disco. De repente un sello británico pequeños se pone en contacto con él para pedirle que grabe un nuevo disco, tienen tanta fe en él que le aseguran que grabarían lo que cantara en la ducha y le dan un pequeño presupuesto. Con él, Hiatt tira de amigos para grabar su nuevo álbum y junta un all star del rock de raíces casi sin pretenderlo: él mismo, Jim Keltner a la batería, el británico Nick Lowe al bajo y el famoso Ry Cooder a la guitarra. Casi nada. Años después, los cuatro se juntarán otra vez en un proyecto de supergrupo, the little village, que no tendría la repercusión deseada. Pero en ese 1987, en cuatro días, literalmente, alojados en un Holiday Inn y alguno renunciando a cobrar al final, dieron forma a esta maravilla que sigue sonando tan bien tantos años después. Lo sencillo puede ser muy grande

Y es que eso es en el fondo Bring the family, un disco que rebosa sencillez por los cuatro costados y grandeza al mismo tiempo. Para empezar, Memphis in the meantime, que te pone camino a la ciudad del rey con el sol a tu espalda, nada más empezar el disco, con ese duelo entre acústica y eléctrica (Ry Cooder se sale literalmente con la slide durante todo el disco)  igual que alone in the dark viene después, un cierto sabor a blues (la voz de Hiatt se ajusta como un guante al género) una canción de amor desesperado, que te va enganchando: alone in the dark " alone in the dark baby, I´m alone..." un poco de rock vacilón con thing called love y de repente se nos hace de noche  y empiezan las palabras mayores: lipstick sunset. Qué canción tan desesperada y tan conmovedora, con esa slide al final simplemente matadora. Y mientras sigues camino del horizonte de carmín, llega have a little faith in me ¿Qué se puede decir de una de las canciones más bellas que se han escrito? no mucho, simplemente disfrutarla.  Thank you girl te da un respiro, pero a continuación sigue tip of the tongue, otro tema lento de derrota,  que juega contigo. Stood up es otro de esos temas con carga autobiográfica emocionantes y finalmente learning how to love you, otra canción muy personal, el cierre perfecto y optimista a este gran disco: " I don´t pretend to know how you ever saw it through/ cause I  only got  tho where I am now/ learning how to love you" Fantástico

John Hiatt circa 1987...learning how to live again
              
    Desde luego, un vídeo vale más que mil palabras...











jueves, 15 de mayo de 2014

bateras desconocidos


A los aficionados del rock nos gustan los bateras, los rompeparches. Casi igual que  Hablar de ellos, entre colegas en foros, leer entrevistas todo eso...siempre hay alguno que está en el candelero un poco más y recibe los parabienes. Últimamente me da la impresión de que son Ginger Baker y Carl Palmer. Evidentemente, dos tipos muy grandes. De mitos caídos como John Bonham ya ni hablamos. Siempre están ahí.

Vamos a llevar un poco la contraria y rescatar del olvido a baterías de los que nunca se habla. Que no por eso no dejan de ser muy buenos...todos tranquilos, que serán de  los que nos gustan: con pegada, de los que se pasan las baquetas entre los dedos y aporrean los platillos...no serán exactamente de la misma clase de los que han aparecido en los escuderos del rock: eso lo dejo más para músicos de estudio o que cambian de formación: aquí me ceñiré más a los que han permanecido fieles a un artista o grupo determinado. Veamos...


  
Txus di Fellat...

era broma, quería daros un sustillo...

Ahora en serio

Clem Burke (Blondie)

Hasta su vuelta, nunca me fijé en los músicos de Blondie, más allá de Debbie Harry (y no por lo que estáis pensando, que a mí esta señora siempre me ha dado cierto mal rollo). De repente es 1999 y Blondie vuelven a reinar en las listas con "María" (canción inexplicablemente odiada por el rockerío en general, yo guardo grato recuerdo: fue la banda sonora de mis tiempos de jurado de Miss maja en traje de bañador) y de repente estaban por todas partes: radio, el videoclip por las televisiones, ellos en platós de tv, conciertos...y oh, sorpresa. Al fondo en la batería, menudo espectáculo con este tipo con pinta de Mod. Se plantaba los cristales protectores esos y menuda contundencia, daba gusto verlo tocar: 

Y no solamente eso, sino que los clásicos de la banda, esos que todos conocemos, suenan con él en directo mucho mejor, más potentes, con más cuerpo: 


En fin, cuando investigas un poco sobre él encuentras el motivo de que sea tan bueno y su estilo guste. Entre sus principales influencias está Keith Moon, algo que está claro al verle tocar: esas ráfagas sobre  los tambores me recuerdan al loco de Moon muchísimo. Ha estado siempre con la banda, siendo un poco el motor en segundo plano y fuera de ella ha tocado con muchísima gente, desde Pete Townshend o Bob Dylan a Iggy Pop. Por algo será. Vuelve otra vez con la rubia y sus compinches y la verdad es que es el único que sigue en buena forma. Si yo fuera al Azkena (lo que os espera, madre mía) a verlos...digamos que solamente estaría pendiente de lo que Burke pueda hacer a los parches... 

Brian Downey (Thin Lizzy) 


Este irlandés pequeño, discreto y que se da un aire a Rory Gallagher es el batería de Thin Lizzy. Desde el principio, allá por 1969, que se dice pronto. Siempre estuvo sentado a la batería con Lynott, mientras cambiaban el resto de miembros. Con el revival sin el bajista, al principio no se incorporó, luego sí, pero no le gustan las giras largas y solamente actúa con ellos de forma esporádica. Un batería sencillo pero cuyos ritmos contundentes siempre estaban ahí, para apoyar a Lynott o ayudar a esas guitarras dobladas tan fantásticas. 


Nicholas "Topper" Headon (The Clash)



Siempre me sorprende que se hable tan poco de él. Porque el tipo era en sus buenos momentos un metrónomo preciso, con un tempo fantástico. No hay más que oír train in vain o la versión de I fought the law, donde se sale. Y los discos...sí conocéis a los Clash y os digo que tocaba la batería en enough rope, London Calling, the Clash Sandinista y Combat rock...casi nada. Creo que hizo mejores músicos a todos los demás miembros, obligándoles a ir más allá: ¡venía del rock progresivo! lamentablemente tuvo serios problemas con la heroína, que le impidieron entre otras cosas entrar...¡en Black Sabbath! hoy está  limpio y retirado, parece un turista educado  de esos a los que siempre timan con las paellas... 



Rob Hirst (Midnight Oil)

Voy a jugar en casa,con una banda de las "mías! pero creo que con él tengo buenos argumentos. Miembro fundador de los australianos, es uno de los pilares junto a Peter "Pie Luigi Colina" Garrett y el guitarrista Jim Moginie, de la banda, componiendo por tanto algunas de sus canciones. Mountains of Burma de Blue sky mining o my country de earth sun and moon llevan su firma. En cuanto a la batería...contundencia y entrega: tanto que a veces se pone al frente del escenario, en primera línea, para dar "estopa"  






Steve Moore/The Mad Drummer (Rick K and the allnighters)


Amo of the Barraca: un buen día alguien te pasa un vídeo subido a youtube en lo que parece una boda, con una banda haciendo una versión de ZZTop normalita, todos uniformados con unas chaquetas de lamé dorado cutres...hasta que llega el minuto 1.00 ¡empieza el espectáculo del mad drummer! y lo flipas: Si aún no lo habéis visto...juzgad vosotros mismos

No solamente es que de espectáculo...hay que ser muy bueno para ser esto. Si yo quisiera montar una banda y tuviera dinero ficharía a este hombre sin pensarlo, estilo mafioso/Florentino Pérez: con la servilleta y diciéndole "ponga aquí la cifra que quiera" Pero el mundo no se ha enterado más allá del fenómeno viral que fue este vídeo e inexplicablemente Scott Moore no ha alcanzado la fama aún, por lo que sigue estudiando a Buddy Rich o Gene Krupa y dando shows con  Rick K and the allnighters...


domingo, 11 de mayo de 2014

Yo soy del Mellencamp de los 80...


No deja de sorprenderme la fiebre con Springsteen. Portadas y comentarios por doquier, con lo del Tom Morello, que parece que se hubiera aliado con Elvis...y todo a pesar de que está en una gira presentando un disco de descartes antiguos, del que parece que saca ahora otro aprovechando la jugada...en fin. Por no hablar de que es aniversario redondo del Born in the USA...en fin, la única novedad es que todavía no hay una mini gira por la piel de toro, de esas de las que siempre disfrutan los que  le llaman " Brus" y tienen que ir al acontecimiento del año sea como sea. Debemos estar fatal si ya no tenemos ni eso.. 

Como siempre los árboles no nos dejan ver el bosque. Cuántos artistas han quedado en un segundo o tercer plano en este país por la sobrexposición con el Boss...y uno de ellos es John Mellencamp. Sí, en parte también por el carácter difícil del de Indiana y que no siempre haya acertado en su carrera. Pero, ya que he hablado de un disco de "heartland" rock ochentero, al menos en mi opinión esa década en el rock de raíces, fue suya, nadie estuvo a su altura. Y no se le ha reconocido tanto como debería, sobre todo aquí. Así que vamos a adentrarnos y disfrutar (creo) del John Mellencamp de los 80. 

American fool (1982)


La carrera de Mellencamp, o John Cougar, como firmaba hasta este disco, había sido un desastre. Discos malos, errores, mala fortuna...solamente había tenido una compensación cuando Pat Benatar convirtió una canción suya, I need a lover en un éxito moderado, lo que le permitió tirar hacia adelante. Y de repente todo empieza a cambiar con este disco. No es todavía el gran Mellencamp de los próximos años pero ya tiene canciones de rock pegadizas que empiezan a quedarse: Hurts so good y Jack and Diane, su primer éxito que a un tris estuvo de descartar, siendo convencido in extremis por el gran Mick Ronson, que aportaba su guitarra. Y por supuesto esos vídeos tan divertidos... 

Uh Huh (1983)  es el disco donde empieza el Mellencamp maduro, el que quiere ser tomado en serio, el que empieza a componer canciones más reflexivas. Todo a pesar de esa portada pelín horrorosa. Es el momento para que los temas de derrotados, de los que no consiguieron el sueño americano afloren: por supuesto hablamos de Pink Houses, una hermana menor (por la repercusión que tuvo) de born in the USA, del que hizo un videoclip sencillamente precioso: (Ese anciano negro confundido sigue emocionando)  Ain´t that America for you and me..pero también tenemos crumblin down, authority song, un I fought the law al estilo Mellencamp o warner place to sleep,tan  stoniana

Scarecrow (1985)
es su primer disco verdaderamente homogéneo: la América rural, sus esperanzas, su rabia lo domina todo. Y por supuesto encontramos muchas canciones que son grandes: rain on the scarecrow, que poderosa es esta canción y guitarrera, Small town, cuanta rabia hay en esa canción, rumbleseat, between a Laugh and a tear, que gran medio tiempo y el curioso tributo a sus héroes en rockin in the USA, para rebajar un poco...
 


                                                la boina de Kenny Aronoff marca una época aquí
The lonesome Jubilee (1987)  es su gran disco y uno de los fundamentales de la década. En primer lugar por su fantástica producción: pocos álbumes hay que suenen tan bien. Aquí John Mellencamp se deja seducir por el folk americano y sale ganando. El violín de Lisa Germano encaja perfectamente, por ejemplo en su banda. Y las canciones...madre mía: Paper in fire, check it out, the Real life, cherry bomb, we are the people (tremendo tema) hard times for an honest man (que actual suena , very very hard times...) imprescindible 



Whenever we wanted (1990) viene precedido por Big Daddy, pero ese disco, más intimista, me parece inferior, no lo conozco tanto además. Como broche, me parece mejor hablar de whenever we wanted. Un disco de rock and roll, ni más ni menos, con Mellencamp volviendo a firmar himnos guitarreros: love and happiness (gran intro) I ain´t ever satisfied, melting pot o la canción título, y sobre todo now more than ever toda una declaración de intenciones, con su videoclip genial otra vez, con los niños bailando delante de la banda 


Aún nos regalaría un gran disco con Human wheels, de nuevo más intimista y reflexivo, antes de atravesar un largo via crucis en los 90, del que saldría con sus discos acústicos, guiado por T Bone Burnett en la producción con freedom road y sobre todo life love death and freedom, aunque echemos de menos esos días de gloria de los 80. Para este año debería sacar un nuevo disco, después del no better than this, que se ha quedado a medio camino. A ver si podemos seguir disfrutando del talento del de Indiana. 

The good old days...


                                                   
                                                             

viernes, 9 de mayo de 2014

perdedores del Blues rock: Ray Bonneville & Chris Whitley (un recuerdo)


A veces aparecen en las revistas o en los blogs ,recordados,  músicos de esa categoría que yo he llamado perdedores del blues (Rock): ya sabéis, músicos que abrazaron el género en su vertiente más pura, no gozaron del éxito que merecían, se pasearon por el lado más salvaje de la vida o tuvieron una difícil y encima en ocasiones se murieron cuando atisbaban las mieles del éxito, algo que ya es... el remate de los tomates. 

Lo malo es que son siempre, Jeffrey Lee Pierce y los Gun Club y John Campbell. Nada que decir en contra de ambos, por supuesto, pero hay más ejemplos. Como un artista que he descubierto este mes, Ray Bonneville y un clásico del que no se habla tanto como debiera, el añorado Chris Whitley. 

Vamos con el primero: 


Este canadiense, con pinta de profesor progre, cumple casi todos los requisitos de esos perdedores. Salvo, menos mal, que sigue vivo...a saber: veterano del Vietnam, taxista después como Robert de Niro en la película, trabajador de día y músico de club de noche, vida trashumante, enganche a la coca, redención y carrera que arranca tarde pero segura y hasta el disco que he descubierto, que ha salido hace veinte días, easy gone 


Aquí tenemos a un músico marcado por la carretera, que ha conocido de sobra en su vida, reflexionando sobre ella, no solamente a base de blues, sino con pinceladas de folk o country rock, con temas profundos como who do call the shots, otros con conexiones literarias como love wicked ways, amargura en canciones como where my easy has gone o el misterio al final del disco con two bends in the road, cuando dice "algunas cosas es mejor que queden sin decir" Un disco por cierto en el que colabora con Gurf Morlix un nombre perfectamente conocido entre los que sigan el blues rock.  




y sobre Chris Whitley... 

Hace ya casi diez años que se fue y que poco se le recuerda. Cumplía a la perfección todos los cánones del perdedor del blues, añadiendo además el aspecto inquietante...su mejor momento siempre será ese living with the law, su debut, en 1991 en el que casi consigue auparse al carro del éxito. Un disco denso, en el que da un recital de guitarra con todo tipo de temas duros de fondo: las drogas, la soledad, el fracaso...coronada por la fundamental big sky country 



 


Mucho tiempo después volvió a gozar del favor de la crítica y de cierto reconocimiento, aunque ya no en vida, cuando se publicó de forma póstuma el disco que grabó al alimón con el gran Jeff Lang, dislocation blues. Un mano a mano entre dos guitarristas talentosos que exploran todas las vertientes del blues más acústico, a través de versiones muy logradas de Dylan (excelente changing of the guards) Robert Johnson o clásicos del blues, amén de algunos temas de sus respectivas carreras en solitario.