viernes, 11 de diciembre de 2015

Por qué estamos como estamos: los programas (no) musicales, un recorrido


Una nueva mini sección, con cosas que a mi juicio nos han llevado a estar como estamos en el mundillo musical (más mal qué bien y reducidos al "andergroun" que diría Jaime Urrutia, ya sabéis) Pero sin ponernos muy serios ni buscar culpables, que tampoco hay que darles publicidad gratuita, por cierto. Mejor cosas curiosas e incluso cómicas...aunque más bien sean tragicómicas. 

Como la entrada inaugural. No solo no hay programas musicales en la televisión actual, sino que, lo que es peor, hay programas "no" musicales absolutamente abracadabrantes, que han hecho un largo viaje desde...1990. Ése fue el año en que se empezó a joder el Perú...


La Quinta Marcha

pa habernos matao
El principio del fin. Telecinco, recién estrenada su etapa "tetacinco" era la vanguardia televisiva y tenía que marcar tendencia (para nuestro pesar) en el apartado musical. En lugar de competir con rockopop y en menor medida con plastic con un programa al uso, algún genio decidió que en T5 la música sería la excusa y no el motivo. Nada por tanto de profesionales como Abellán o Beatriz Pécker, un guión, una idea...no, cogemos a cuatro chavales  sin experiencia en un casting, lo llenamos todo de luces llamativas y montamos un batiburrillo sin mucho sentido, con concursos y chorradas varias. Y hablando enrollados, como lo hace la basca, a tope con la chavalería, oiga. Un horror que reconozco haber visto poco, afortunadamente aún había donde elegir, pero que sentó cátedra. No hay más que ver donde han llegado Jesús Vázquez (que aprendió a ser un buen presentador) y la dichosa Pe. Bueno, al menos ahí debutaron Natalia Estrada e Inma Brunton (oh, Inma Brunton, buenos recuerdos noventeros...) 




Leña al mono que es de goma y ponte las pilas


...llevas 20 años deseando inflar a collejas a este tolai



 Como he dicho la dichosa quinta marcha creó escuela, tanto que pronto le salieron dos competidores en la tele hispana: Leña al mono que es de goma en A3  y ponte las pilas en la 1. No querías caldo...pues toma dos tazas. El primero, poco aportó más que el nombre, genial frase para meterle caña a cualquier historia que solo dices si eres noventero. Un horror encabezado por Toni Aguilar, un tipo con una habilidad pasmosa para dedicarse al género de los programas no musicales y Paco Pil. Paco Pil presentando un programa, la leche. La verdad es que se juntaron el hambre con las ganas de comer: programas alucinados y la música más alucinógena, el dichoso bakalao. El programa de la uno tenia menos gracia, si cabe. Tanto que Telecinco demandó a la primera por plagio de la quinta marcha...y sí, encima animó al interfecto de la foto de arriba a dedicarse al mundo del espectáculo.  





El Karaoke de T5

¿Secreto? era playback y aún así cantaban mal

En los noventa surge la moda de los karaokes, importados de Japón y Telecinco, otra vez, se inventa un nuevo programa no musical apuntándose el tanto. Nada menos que un tour por provincias (siempre salían en pueblos y ciudades pequeñas) en el que se montaba un tarima y unos espontáneos (que eran de todo menos espontáneos) se tiraban al ruedo arrancándose por Nino Bravo y compañía, a ver quién era el que lo hacía mejor. El ganador o ganadora, se llevaba...un karaoke. Todo presentado por un ex de la década prodigiosa (quién elegía estos presentadores, por amor de Dios) que se convirtió en un fugaz sex symbol con su pinta de profesor enrollado de ciencias durante un minuto. Reconozco (sería un "guilty pleasure") que lo veía, por si algún conocido (eran años sin facebook ni webcams) se animaba o estaba entre el público, pero la verdad es que más hubiera valido que sacaran a grupos de "provincias" (qué palabra más fea) de verdad y hacerles un poco más fácil el camino.



Lluvia de estrellas 
Los 90 cuando Bertín no vendía su kelly, ni cocinaba, ni iba  informal
 Sí, el amigo Norberto no descubrió la tele en septiembre, precisamente. Después de  programas de culto (por el desbarre del primero y las pintas que se gastaba en el segundo, echarle un ojo) como contacto con tacto y scavanger. Bertín encontró el equilibrio entre sus dos pasiones, la música y la tele, aquí. En mala hora, claro. Porque lluvia de estrellas introdujo en nuestras pequeñas pantallas el efecto del karaoke "tuneao" Unos imitadores (aquí usaban la expresión sin tintes negativos, ojo) se metían literalmente en la piel de sus ídolos: cruzaban una puerta misteriosa, llena de hielo seco y volvían tuneados en el artista que fuera, vestidos peinados y maquillados, con pintas surrealistas. Podría hablar del increíble jurado (Carlos Tena, Alaska y...Lauren Postigo) o de la mítica cancioncilla que se marcaban todos al final, pero mi momento preferido es este, cuando en un giro increíble, acude un chaval al programa de Bertín Osborne...a hacer de Bertín Osborne. Simplemente increíble



Operaciones Triunfo
"levantando las manos, un movimiento sesi..."

Claro, como no mencionarlo. Aquí sí que la industria y los artistas se rasgaron las vestiduras, con poco éxito Dejando de lado a algunas concursantes (ya sabéis de qué pie cojeo) lo peor fue que reventó el mercado de los discos con productos de usar y tirar. Recordemos los discos de las galas que salían cada semana o momentos demenciales como esta especie de we are the world que vista  y sufrida ahora, la verdad es que te echas unas risas por lo ridículo que parece todo... y que parecen todos: 




Eso sin hablar de la gira, con las facilidades que no se le daban a ningún artista nacional o internacional, rematada por un inenarrable concierto en el Bernabéu (que entonces no se usaba para grandes conciertos, toma ya) En fin


Popstars, todo por un sueño (pesadilla)

Si pensabas que con OT lo habías visto todo en el mundo de los reality shows musicales, Popstars, casi en paralelo con el anterior te enseñó que estabas equivocado ¡Un concurso solo para chicas! Por supuesto  nada de facilitar el camino a chicas que tuvieran un grupo de rock, le dieran al folk o al jazz en pequeños clubs, no. Tontería a mansalva y encima malos rollos, que estaban todas como panteras para pasar por encima de sus rivales. Ah y mención especial para otro jurado atómico, con la corista de la Orquesta Mondragón y un tal Dr Flo, de tripi permanente. 





Los mejores años de nuestra vida,destino Eurovisión...

pues me quedo con los 90
                                                 
"no preguntes, no preguntes..."
Desde hace diez años más o menos, a la televisión "de todos" la música le ha importado un pito. No solo no tiene un programa decente desde no disparen al pianista sino que nos ha ido "deleitando" con bodrios como el del Sobera, con artistas de las "décadas doradas" haciendo playback,encima recortado, de manera bastante bochornosa. Aquí pensé que el pobre Mike Kennedy se nos quedaba en el plató. 


Y como no hablar del amigo John Cobra, un bakaluti famoso por hacer el "monger" en youtube, presentándose a Eurovisión y haciendo...el monger. Acabó la noche denunciando haber sufrido una agresión...de la tal Carol. Por mucho menos en los ochenta quitaron caja de ritmos y pusieron una corrida de toros. 


 La Voz y Tu cara me suena


el ring musical, con un par
Y llegamos al presente, con dos programas absolutamente dantescos. En el primero, unos "coaches" (el término se ha puesto de moda, en serio) que son en realidad "artistazos" conocidos por todos (mucha caspa por tanto) promocionándose con poco recato se "asombran" con el talento de unos cantantes amateur que se retan (o algo así) de vez en cuando en un ring, auténtico, el de la foto, a canciones en lugar de trompadas. No hablemos de la versión con los niños, que es aún más sórdida. En cuanto al segundo, es una versión de lluvia de estrellas con famosos compitiendo. Lo que debería ser una humorada, incluso cachonda (imaginad a cuatro o cinco Arturo Valls dando el callo ahí) se convierte en algo bastante triste cuando ves a algunos artistas de verdad, importa poco el nombre o el género, abocados a participar en una astracanada porque de cantar sus temas y tocar en sus conciertos no llegan a ninguna parte. Aparte, algunas de esas "actuaciones" tienen...delito: 



En fin, que de aquellos lodos...muchas gracias Quinta Marcha. Por nada, claro.


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