viernes, 4 de marzo de 2016

Glenn Frey, rock ochentero para molar


Se huele el savoir faire
(y el aroma a varón dandy) desde aquí
De haberme sumado a los obituarios (nunca tiene uno ganas de eso) cuando falleció Frey hubiera caído en los lugares comunes: Eagles, Hotel California, el disco de Greatest hits, armonías vocales y take it easy (canción que me encanta) así que...mejor no sumarse. 

Pero si es posible hablar de Glenn Frey sin la alargada sombra (qué oportuno) de las águilas. De su etapa en solitario en los ochenta, cuando se quitó el bigote, se cortó el pelo y se animó a hacer rock más comercial, mainstream y para todos los públicos, de ése, eso sí, que sin tener muchas esencias molaba. Por lo menos a mí. 

Así tenemos temas como: 




o la primera conexión con Miami Vice, con videoclip anticipando la estética y su propia presencia en la serie (apareció, como otras estrellas en la serie en un capítulo) 


Ayudando a que el soul se acoplara a la década...

Y por supuesto su alianza con el cine. Superdetective en Hollywood mola más con el tema de Frey y ese Axl Foley de incógnito liándola en Detroit con un camión...mano a mano con Harold Faltermeyer. Más ochentero (para bien) imposible


Y por supuesto, el temarral. Ese saxo, ese Sony fardando con hombreras, esa Nueva York de noche...sigue sin hacerse un tema igual para pasear por la gran manzana por la noche y pensar en como mola uno. Como las "ochentadas" de Frey.



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