jueves, 3 de marzo de 2016

Jeff Buckley, un "yonqui musical"




La expresión no es mía, sino de Dave Lory, su mánager y me parece apropiada. Ya sabíamos que Jeff Buckley era alguien capaz de llevar las versiones adonde nadie prácticamente las ha llevado (sí, Hallelujah) pero ahora podemos entenderlo en toda su magnitud. Gracias a una nueva exhumación de sus archivos que dan forma a un nuevo disco póstumo, You and I, hecho a base de versiones "Buckleianas" antes de su  debut. 
Jeff Buckley 1992, a punto de
convertirse en yonqui musical
En los años en que grabó ese material, estamos hablando de 1993 es cuando Buckley se convirtió en ese yonqui musical, una verdadera esponja que absorbió influencias de todo tipo de un modo asombroso y que le servirían para dar forma a un disco excepcional como Grace. En esos años tocaba en clubes de Nueva York con el Sin-é que dio nombre a otro disco póstumo como eje principal y era la sensación del momento, al menos en cuanto a compañías, que se habían dado cuenta que había algo en el hijo de Tim Buckley (y tanto) hasta que finalmente Columbia se llevó el gato al agua. A Jeff le pidió  Steve Berkowitz, el A&R de esa compañía que se haría cargo de su carrera que escuchara, que hiciera suyas versiones y creó al yonqui musical. Buckley escuchó y escuchó, descubriendo cosas, ahí es nada, como Blonde on Blonde y Astral Weeks y ya no pudo parar. Como decía su mánager se convirtió en un yonqui musical, era su vía de escape, de distraerse, lo que para otros podían ser las drogas. Al fin y al cabo ya entonces era alguien vulnerable,solitario...el siguiente paso sería probar a cantar esas canciones delante de un micro, al fin y al cabo era un neófito en asuntos de grabación, no tenía confianza en sus propias canciones (quién lo diría) Tal vez así se quitaría la presión de que lo consideraran un "hijo de..." Ése es el material que aparece en este You and I

Haciendo un receso en jornadas de una a nueve
Grabado en tres días en Nueva York, en los estudios Shelter island, con él a la guitarra eléctrica, acústica o teclados y sin ninguna presión, nos encontramos con material de todo tipo, de ése que Jeff  Buckley había ido absorbiendo como esponja sobre la marcha. La cosa impresiona y sorprende a partes iguales: Dylan, Sly and the family stone (grupo que al parecer no conocía) el tema de la peli de Bagdad Café, blues rural, Led Zeppelin y Morrissey y los Smiths. Bueno, nadie es perfecto, que dirían en con faldas y a lo loco...lo más destacado es que no son versiones exactamente lo que hace Buckley y he aquí la prueba del inmenso talento que tenía: todas las canciones se convierten en suyas y de qué manera. Tanto que se hace corto el material, pero tranquilos que es probable que haya un "you and I part 2"  encabezado por la primera versión que hizo del Hallelujah y es que hay unas cuarenta canciones registradas. En fin, ya sabemos lo que le gusta a la industria del disco sacarse cosas de la manga y a cuentagotas. Lo importante es que hay canela fina en este material. Con yonquis musicales así, da gusto. Echad un vistazo:











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