viernes, 15 de julio de 2016

Nostalgia de los Iron Maiden primigenios



Vuelven a pasar por aquí de gira y de nuevo arrasan...nada nuevo bajo el sol, de alguna manera. Aunque ahora noto a los aficionados a los sonidos más duros entregados del todo al grupo. Un tiempo atrás, con algún disco más discreto después de que volvieran con Dickinson aún había una sección de irreductibles que decía que los verdaderos Iron Maiden solamente podían ser los de Paul Di Anno...ahora parecen borrados del mapa en foros y blogs. Yo reconozco ser uno de ellos. 


No quiero decir que estos Iron Maiden (que tampoco es uno de los grupos de mi vida precisamente)  no merezcan la pena, pero son otra cosa, que no tiene mucho que ver con lo que fueron en sus dos primeros discos, con los que marcaron distancia casi desde que entró Bruce Dickinson como cantante. Por eso quizás valoro más a los Maiden primigenios. 

Ese grupo, con Di Anno, Stratton o Clive Burr en sus filas, se inventó un subgénero casi en solitario, la famosa NWOBHM, casi por generación espontánea, en un ambiente muy concreto y ganándose a pulso el apoyo popular, que los aupó de la nada. Solamente por eso habría que valorarlos...también está ese componente punk, en el mejor sentido, que los hacía más directos...es curioso la fobia de Harris a las bandas punk de la época con las que Iron Maiden convivió y que niegue vínculos, tal vez porque sigue siendo alguien preocupado por tocar bien a diferencia de muchas de aquellas bandas...pero no se puede negar la conexión, por el sonido y porque tipos como Paul Di Anno o Dave Murray eran punks, incluso tenían un pasado más "chungo" antes de ser rescatados por la música. Eran tiempos de mucha efervescencia en esa Inglaterra a a que llegaba Thatcher, con todo lo que eso supuso y Iron Maiden lo reflejó de alguna manera en su sonido, el del pub Red Lion, las sondhouse tapes, el recopilatorio metal for muthas....todo aquello y eso se ve en los surcos, sobre todo de Iron Maiden y un poquito menos en Killers, creo yo. En el debut está  la declaración de intenciones que es Running free, canciones más conectadas con su momento como Charlotte the Harlot o Iron Maiden, que no tienen nada que ver con la historia militar o el mundo maya, la apuesta por temas más complejos con Phantom of the Opera, que quedó redonda, sanctuary. Un disco que es reflejo de una época y de una escena, como un testamento, sí. 


Chupas sí, vaqueros marcapaquete también
Killers adolece algo de esa frescura, pero en el fondo el sonido sigue siendo parecido, igual de atractivo: wratchchild, murders in the Rue Morgue, un tema tan interesante como poco conocido que es Prodigal son...en fin, todo aquello se perdió cuando salió Paul Di Anno del grupo. Que era lo que tenía que suceder, no nos engañemos, un tipo que se estaba poniendo como las Grecas iba a conducir al grupo a un callejón sin salida y alguien tan estricto como Steve Harris no lo iba a permitir, por lo que estuvo justificada su salida (de hecho, pudiendo haber tenido un papel importante en el mundillo del heavy tras salir de la dama la cagó, no hay otra palabra que lo defina mejor, bastante es que el tipo siga dando vueltas por ahí y viviendo de aquellos discos) pero ya nada fue lo mismo y yo al menos echo de menos a esos Maiden primigenios, perdidos en el tiempo. Al menos me queda y nos queda el numeroso material de esos años que gracias a Harris sobre todo se ha ido publicando: BBC archives, maiden Japan, el Live at the Rainbow...la nostalgia que no falte. Por lo menos...









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