viernes, 12 de agosto de 2016

El "otro" Steve Vai, al servicio de otros (en los ochenta)


Ha estado Steve Vai por aquí, celebrando el aniversario del famoso passion and warfare y como de costumbre, casi todo el mundo se ha rendido a sus pies.

Pues yo echo de menos a un Steve Vai distinto, menos virtuoso y más integrado en grupos, como asalariado o mercenario cuando subió el caché, que es exactamente lo que hizo en los ochenta, mientras grababa paso a pasito el famoso passion and warfare, que se lo tomó con calma el tío...un virtuoso funcionando muy pero que bien en un grupo es algo más raro de lo que parece, por eso merece la pena recordar esa década de Vai al servicio de los otros. 

Más o menos todos sabemos que empezó con Frank Zappa en su banda, pero lo que no es tan conocido es el modo. Estudiando ya en Berkeley, un jovencísimo Steve Vai de dieciocho años se dedicaba a mandarle al bigotudo las transcripciones pautadas de sus propios temas...sí, en plan repelente niño Vicente. Afortunadamente el imprevisible Zappa se lo tomó bien y lo fichó primero como "trascriptor" y después como guitarrista para su banda, donde ya empezó a mostrar que iba a tocar escalas y arreglos imposibles, pero sin desentonar en la banda, un detalle que vamos a ver en toda su carrera ochentera: 


A ver Steve,listillo ahora vas y lo cascas..o lo tocas

Después de salir de la banda, en 1983 empezó a trabajar en Los Ángeles en varias direcciones, formando bandas (lo había hecho mucho de adolescente, algo no tan común en virtuosos) y grabando en un estudio que compró material más experimental, sin la intención de publicarla, aunque finalmente recopilaría temas en un disco, llamado flex-able, que sacaría en su propio sello (tenía tiempo para todo) Uno de esos temas, the attitude song (que vuelve locos a los amantes de marcianadas a la guitarra) fue el que lo puso en el candelero y que muchos artistas quisieran ficharlo...


Y quién se llevaría el gato al agua sería Graham Bonnet, metido en Alcatrazz. No creo que le quedaran muchas ganas a Bonnet de contar un guitar hero después de la experiencia con el insufrible Malsteen, con el que casi acaba a mamporros, pero tampoco le quedaba más remedio que contar con un recambio a la altura del peculiar sueco...afortunadamente Vai entendió el concepto de Alcatrazz y se integró perfectamente, sin renunciar al protagonismo (Al menos entonces Steve Vai parecía ser la antítesis del chalao del Yngwie, eran algo así como el ying y el yang de los corremástiles) y grabó el mejor disco de los tres del grupo, disturbing the peace, dejando buenos momentos: 

Si hay que ponerse patacas petaos para encajar, Vai se los pone

No duró mucho...al año siguiente, el 86 incluso dio el salto al celuloide...podemos ver a Steve Vai interpretando al diablo ,literalmente (no hablamos de Yngwie Malsteen, que mira, pegaba en el papel) encarnado en un guitarrista que desafiaba a un Ralph Macchio haciendo de Daniel Larusso en el mundo del blues rural. Evidentemente con cosas como ésta la película es...lo que es, pero tiene su gracia el duelo, ochentero to the max

Vai intentando poner, sin mucho éxito, caras demoníacas


 Y de ahí, por supuesto, pasamos a su fichaje por la banda de David Lee Roth, que tiró de chequera. Con él grabó eat´em and smile (y su genial versión "hispanoloca" que recordé hace poco) donde se acopló perfectamente al estilo histriónico y acelerado del ex Van Halen. Si la guitarra encaja incluso con el personaje "mexicano" pasado de rosca...

Curiosamente, con Roth fue con quién más tiempo aguantó en esos años como "mercenario", no sólo grabó este disco si no que también lo hizo en skycrapper, que produjo al alimón con el cantante. Después de una nueva gira exitosa, abandonó la banda, a pesar del éxito que tenían entonces. Supongo que se le quedaría pequeño, que no quería repetirse, vaya usted a saber. 

Déjame no más presentarle a este güey...


El caso es que aún le quedaría una colaboración, cuanto menos curiosa...nada menos que la serpiente blanca, los Whitesnake de un David Coverdale que tenía que intentar repetir el éxito del 1987 y donde llegaba para sustituir a un lesionado Adrian Vanderberg que era el nuevo "capricho" del cantante...mucha tela...pero salió bien. Sí, slip of the tongue es el disco que supuso el final del grupo "clásico" que paró durante mucho tiempo y no tiene la "gracia" del anterior, tampoco vendió tanto...pero tiene sus cosas y Vai vuelve a integrarse con facilidad en un grupo con un líder más que carismático, dejando canciones que todavía tienen garra: 




Pero con el cambio de década por fin terminó y publicó el famoso passion and warfare, que vendió mucho y le convirtió en superestrella...y ya nada fue lo mismo...sino otra cosa. En fin, al menos nos quedan esos momentazos ochenteros de Steve Vai


Whitesnake iban a  seguir petándolo..
.y lo que petó fueron losWhitesnake


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