viernes, 9 de diciembre de 2016

Disraeli Gears de Cream





El año que viene vamos a tener cincuenta aniversarios (caray) de discos míticos por un tubo. 1967, el verano del amor...para empezar, antes de que llegue año nuevo, hablemos de Cream y de Disraeli Gears. El álbum que entroncó el blues y la psicodelia. Que es canela en rama claro y tiene una historia curiosa. 
Cream grabando Disraeli Gears y a punto de hacer historia

Para empezar, la rapidez con la que se grabó. Hablamos de un clásico que se hizo... ¡en cinco días! Debe ser eso de la magia de los clásicos. Cuando todo tiene que funcionar, funciona y el factor tiempo no es relevante. Pero no deja de ser curioso que un disco así, que suena tan espectacular esté compuesto por canciones grabadas en una primera o segunda toma. Los propios Cream le echan el mérito a Tom Dowd, un ingeniero de sonido veterano que asistió a Félix Pappalardi, entonces un productor con poca experiencia. 


También hubo cierta lucha de egos, que generó esa tensión que tan buenos resultados suele dar, aunque no hay quien la aguante (de hecho Cream se "fundió" en cosa de dos años) Eric Clapton obtuvo más protagonismo llevando la voz solista por primera vez en strange brew, Jack Bruce firmó la mayor parte de las canciones y Ginger Baker, un tipo muy peculiar ya sabemos quedó en segundo plano y empezó a sentir celos porque el grupo ya no era su criatura. En el disco aparece también un músico de estudio que no necesita presentación, Booker T Jones que aporta teclados nada menos que en sunshine of your love y que consiguió que el tema entrara en el disco, porque el mánager de Cream, el legendario Ahmet Ertegun no veía nada claro que fuera  a funcionar. Luego sería el single más exitoso del sello Atlantic... 

Aún siendo un disco icónico de blues rock, Disraeli Gears tiene canciones pop sesenteras en el mejor sentido del término, que han quedado un tanto oscurecidas como world of pain o dance the night away, inspiradas por los Byrds y hasta un número de music hall, mother´s lament, casi en plan de cachondeo después de tanta épica con los textos de Peter Brown, tales of Brave Ulysses y todo aquello...en fin, un disco a redescubrir, uno más del 67 que va a volver a sonar cincuenta años después




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